BUENOS AIRES, Argentina, nov. 9, 2006.- Pocas veces se vio en el futbol argentino a un equipo que no hace nada para revertir su derrota ante un rival que casi ni festejaba sus goles porque todo le resultaba fácil. Eso ocurrió en la noche del miércoles cuando Gimnasia La Plata no opuso resistencia en la goleada 4-1 sufrida ante Boca Juniors, en 45 minutos de un choque que se completó dos meses después por haber sido suspendido en el entretiempo cuando Gimnasia vencía 1-0.
Gimnasia jugó a desgano, o quizás demasiado temeroso, con lo cual perjudicó a su archienemigo Estudiantes, que también es de la ciudad de La Plata, y que junto con River Plate está a las espaldas de Boca en la lucha por el campeonato.
El fiscal Marcelo Romeo, de la Unidad Fiscal número seis de La Plata, confirmó a Radio La Red que investiga una causa por "supuestas" amenazas de muerte de la barrabrava de Gimnasia a los jugadores del club.
La denuncia fue presentada por una mujer identificada como Jazmín Salgado, aparentemente vinculada afectivamente a uno de los futbolistas. "Vamos a citar a declarar a los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes vinculados el fútbol profesional", dijo el fiscal.
El defensor de Gimnasia Ariel Franco, por su parte, reconoció ante la misma radioemisora que la noche antes del partido "algo pasó. No voy a dar lujos de detalles para no quedar expuestos. El partido no fue normal. Fue una situación que nunca había vivido".
"Fue evidente que el Lobo (Gimnasia) no quiso ganar", titula el este día el deportivo Olé.
"Un simulacro de partido", dice La Nación.
En los anteriores 45 minutos, el Apertura estaba en pañales y Gimnasia se esforzaba al máximo hasta que su presidente Juan Muñoz entró al vestuario del árbitro Daniel Giménez, quien suspendió el partido porque dijo haber sido amenazado por ese dirigente que estaba descontento con sus fallos.
El choque se reanudó, pero en otras condiciones: Gimnasia marcha por debajo de la mitad de la tabla y bajo ningún concepto en la Argentina se admite que el rival de toda la vida, en este caso Estudiantes, pueda disfrutar de la alegría de un título.
Hasta antes del partido, Boca le llevaba un punto a Estudiantes y River. Ahora les sacó cuatro, con lo cual se puso medio campeonato en el bolsillo ya que restan quince unidades en juego.
En coincidencia con otros diarios, Clarín sostiene que la barrabrava de Gimnasia "le exigió la derrota" a sus jugadores y que eso se lo hicieron saber horas antes cuando se presentaron en la concentración.
"Jugaron a muerte", titula Olé en su tapa.
Y debajo agrega: "La barra brava de Gimnasia amenazó de muerte a los jugadores. Tenían que perder sí o sí con Boca para no favorecer a Estudiantes. El plantel tuvo miedo. La incentivación de River (que le habría ofrecido dinero para ganar) jugosa, era nada comparada con la vida".
"Si ganan, les damos un tiro en cada pierna", fue una de las tantas amenazas, que según Olé, recibieron los jugadores de Gimnasia.
Hace dos meses, Gimnasia ganaba 1-0 con gol de Santiago Silva, de penal, y era tal la enjundia con la que jugaba que siete de sus futbolistas fueron amonestados.
Ahora se paseó con la afabilidad de señoritas de convento, no recibió ninguna amonestación del propio Giménez y en apenas cinco minutos le metieron dos goles: el primero de Martín Palermo, de penal, y el segundo de Rodrigo Palacio. Después, Guillermo Marino y el propio Palacio cerraron la cuenta.
El técnico de Gimnasia Pedro Troglio dijo: "Si vamos a hablar de suspicacias, debo decir que fue la misma suspicacia del año pasado cuando Estudiantes puso suplentes y no se esforzó ante Boca, perjudicándonos en la lucha por el título".
Boca recibe el domingo al colista Quilmes, mientras que un día antes chocan sus escoltas River y Estudiantes.