SANTIAGO, Chile, dic. 11, 2006.- El técnico del popular club chileno Colo Colo, el argentino Claudio Borghi, llamó este lunes a evitar el exceso de confianza para la final de la Copa Sudamericana y afirmó que el cuadro mexicano del Pachuca tiene muchas posibilidades de ganar. En declaraciones a reporteros, el estratega pampero sostuvo que "la primera final que se jugó allá (en México) fue muy limpia y nosotros somos respetuosos y no decimos: Ya les ganamos" y reconoció la peligrosidad de los jugadores rivales.
"Ellos tienen tantas posibilidades de ganar como nosotros. Sabemos que los jugadores que ellos tienen van a ser muy peligrosos con los espacios que estamos obligados a dejar" en el partido de ‘vuelta’ este miércoles en Santiago, precisó.
Colo Colo figura como favorito por la excelente campaña que ha tenido en el campeonato chileno y en la Copa Sudamericana, así como por el empate 1-1 que consiguió en su visita a la casa de los Tuzos en el Estadio Hidalgo.
Borghi precisó que "si revisas las estadísticas de Pachuca, de visita son buenos. Ellos necesitan ganar o marcar un gol y el problema es cuándo lo pueden hacer, en el primer minuto, los últimos 15 o los últimos 30".
El también ex mundialista argentino consideró que si fuera el técnico de Pachuca, Enrique ‘Ojitos’ Meza, "no saldría abierto" a la cancha pues "no creo que sea buen negocio (ese planteamiento) para jugar ante Colo Colo".
La práctica de este lunes del Colo Colo, realizada en el capitalino Estadio Monumental, resintió la ausencia de los jugadores Humberto ‘Chupete’ Suazo, Álvaro Ormeño y Miguel Riffo, quienes presentaron molestias físicas.
El goleador Suazo, uno de los elementos más importantes del cuadro albo, presentó un problema en el cuello, mientras Ormeño tuvo dolores en un pie y Riffo tuvo molestias en una rodilla.
El Pachuca y el ‘Cacique’ disputarán este miércoles por la noche el partido definitivo por la Copa Sudamericana y los colocolinos llegan con ventaja después de haber conseguido un empate a uno en su visita al Estadio Hidalgo.
El partido tendrá lugar en el capitalino Estadio Nacional ante más de 55 mil aficionados, por lo cual las autoridades chilenas declararon el cotejo como "de alta convocatoria" y ordenaron reforzar las medidas de seguridad.