MADRID, España, ene. 6, 2007.- El Atlético de Madrid confirmó sus dudas en el estadio Vicente Calderón, donde cedió un preocupante empate ante el Gimnástic de Tarragona, situado en el fondo de la clasificación, en un duelo con más ocasiones para los rojiblancos, tras su reacción en la segunda mitad. La primera parte, en cambio, perteneció al conjunto catalán, que salvo los diez minutos del comienzo del encuentro, dominó el balón y creó hasta cuatro oportunidades de gol ante un Atlético que, otra vez, dejó escapar más puntos en casa. Demasiadas concesiones para un equipo que quiere optar a la Liga de Campeones.
La presión en el inicio del duelo del Atlético, que estrenaba pareja de medios (Jurado y Gabi) ante las bajas de Maniche y Luccin, auguraba un partido más cómodo para los rojiblancos, sobre todo porque el Gimnástic mostró un preocupante temor con la pelota, que, unido a sus imprecisiones, suponía la pérdida inmediata del balón.
Esas primeras sensaciones, sin embargo, no se transformaron en ocasiones, sólo en dos rápidas e inteligentes acciones por banda de Fernando Torres, cuyo posteriores pases no hallaron rematador. Y el Atlético se diluyó con el paso del tiempo.
La llegada de los primeros diez minutos del choque, en los que una falta de Galletti aportó una oportunidad a las estadísticas rojiblancas, despertó al Gimnástic, ya mejor colocado, más confiado con el balón en los pies y con una ocasión inmejorable para haber tomado ventaja, en un tiro cruzado de Rubén Castro.
La movilidad del delantero canario, a la que añadió habilidad y rapidez, alertaron a la defensa madrileña. Más aún cuando una acción colectiva del equipo catalán, con innumerables toques y una paciente transición defensa-ataque, acabó con un peligroso centro chut de Juan Díaz desde la derecha. Leo Franco alejó el balón del área.
Esa jugada reafirmó al Gimnástic, ya dueño de la posesión de la pelota, ante un Atlético sin la chispa del inicio del choque, con excesivas pérdidas de balón y que, salvo en algún esporádico centro, ya no aparecía por el área de Rubén Pérez, un espectador más frente a los fallidos e intranscendentes intentos ofensivos locales.
Un cabezazo del argentino Matellán, un disparo potente de Juan Díaz y otro puñado de errores más en el pase encendieron definitivamente las alarmas del Atlético, que cerró la primera parte sin disparos a portería ante un rival superior sobre el césped.
Reaccionó el conjunto rojiblanco en la segunda mitad, en la que, sin excesivo brillo pero con el control del balón y mucho más tranquilo en defensa, fabricó muchas más oportunidades sobre la portería rival, más inquieta en los primeros minutos de la reanudación que en toda la segunda mitad.
A un disparo de Jurado, el primer tiro a puerta del partido del Atlético, le siguió un velocísimo contragolpe del argentino 'Kun' Agüero, que recogió un despeje de un saque de esquina, se adelantó a un defensa en el medio campo y enfiló su carrera hacia la portería contraria. Perseguido por tres defensores cedió el balón a Galletti, que, con el guardameta prácticamente batido, envió fuera su disparo.
El partido, con el Gimnástic casi desaparecido, ya era del Atlético, pero sus lanzamientos fallaron en su destino, unas veces porque el balón chocaba contra el cuerpo de algún rival, como un par de tiros de Gabi; otras porque se marchaba fuera y, sino, porque Rubén Pérez también estaba ahí, como en una falta de Pernía.
Con varios sobresaltos para la portería de Leo Franco, el Atlético mantuvo su ritmo ofensivo, con nuevos disparos de Mista y Gabi y con otra ocasión para Agüero, pero su tiro desde dentro del área se topó con el cuerpo del portero visitante.
El atacante argentino también tuvo, a dos minutos del final, la última ocasión del Atlético, que confirmó su vértigo a las alturas de la clasificación y que prolongó sus dudas en el estadio Vicente Calderón con un empate que hipoteca su cuarto puesto y que da algo de oxígeno al Gimnástic.
Ficha técnica:
Atlético de Madrid: Leo Franco; Valera, Pablo, Zé Castro, Pernía; Galletti (Pollo, m. 90), Gabi, Jurado, Antonio López (Mista, m. 46); Fernando Torres y 'Kun' Agüero.
Gimnástic de Tarragona: Rubén Pérez; Ruz, Matellán, Llera, Mingo; Campano (David Cuéllar, m. 69), Generelo (Irurzun, m. 63), Morales, Abel Buades, Juan Díaz; y Rubén Castro (Portillo, m. 75).
Árbitro: Carlos Delgado Ferreiro (C. Vasco). Expulsó a Gabi, del Atlético de Madrid, por doble amarilla (m. 52 y 88). Amonestó a los locales Valera (m. 41) y Pernía (m. 59) y a los visitantes Irurzun (m. 69) y Morales (m. 80).
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de Liga en Primera División disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 40 mil espectadores. Antes del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de las dos personas fallecidas en el atentado de ETA en Madrid del pasado 30 de diciembre. En las horas previas al encuentro, la Fundación Atlético de Madrid, en colaboración con Banco de Alimentos y el Ayuntamiento de Madrid, recogieron comida en los alrededores del campo rojiblanco.
La Real Sociedad se encontró con la victoria en el minuto 88
SAN SEBASTIÁN, España, ene. 6, 2007.- Un gol de Aranburu a dos minutos para el final del partido permite soñar a la Real Sociedad con la posibilidad de evitar el descenso de categoría, tras vencer de forma agónica un partido que Osasuna pudo haberse llevado a lo largo de una segunda parte en la que fue muy superior.
La primera mitad comenzó muy movida y fue vistosa, a pesar de que adolecieron de profundidad tanto el Osasuna como una Real que padece este mal endémico desde principios de temporada y sufre verdaderos problemas para marcar un gol en la portería contraria.
El conjunto de Pamplona demostró durante el inicio del encuentro que el momento de gracia que tenía antes del parón navideño no ha quedado en el olvido y, a pesar del descanso extra que dio Cuco Ziganda a sus hombres por su buen comportamiento en el mes de diciembre, los jugadores osasunistas estuvieron muy activos, llevaron la iniciativa durante muchos momentos y disfrutaron de ocasiones para marcar, como la que tuvo el irlandés de origen iraní Nekounam en el minuto 17 en un remate de cabeza.
Lo estaba pasando muy mal el conjunto blanquiazul cuando dos minutos más tarde se produjo un inesperado cambio en el partido, al señalar Rubinos Pérez un penalti sobre Xabi Prieto por un agarrón de Corrales en su área, lo que motivó encendidas protestas de los futbolistas rojillos.
El propio Prieto, que no ha fallado todavía ni un penalti de todos los que ha lanzado como jugador profesional, marcó engañando a Ricardo.
Osasuna se descompuso tras este tanto y sus jugadores empezaron a protestar todas las decisiones del colegiado madrileño, algo que fue en contra de sus intereses. En pleno ataque de nervios llegó la surrealista expulsión a Ziganda por tocar un balón que todavía no había salido del campo, en una acción un tanto infantil pero totalmente involuntaria que dejó a los navarros sin su entrenador desde el minuto 26.
El equipo guipuzcoano aprovechó este periodo de desequilibrio navarro para retomar el mando de las operaciones y pudo marcharse a vestuarios con un segundo gol a favor, si Kovacevic hubiera concretado la mejor jugada del primer tiempo iniciada por un Xabi Prieto en estado de gracia, que le puso un balón de oro al ariete serbio.
Soldado en el 39, de preciosa chilena a pase de David López, tuvo también la opción para empatar el choque, pero se encontró con una soberbia respuesta de Bravo.
La segunda mitad mostró la mejor versión rojilla y los jugadores del sancionado Ziganda encerraron en su campo a los locales para buscar al menos el empate que pudo haber llegado en el minuto 50, en un remate de cabeza del activo Soldado que nuevamente fue respondido con brillantez por Bravo ante la admiración de Anoeta.
El sino de los porteros, sin embargo, es pasar del blanco al negro en cuestión de segundos y así fue en el caso del ex cancerbero del Colo Colo, que se tragó un disparo lejano y sin peligro del recién entrado en el campo Raúl García, que supuso el gol de la igualada.
Los dos equipos parecían dar por bueno el reparto de puntos, la Real porque no tiene muchos recursos para marcar dos goles en un mismo partido y el Osasuna quizás porque estaba cansado y falto de entrenamientos en este inicio del año, cuando a falta de dos minutos para el final llegó el gol de Aranburu en un despiste defensivo del Osasuna que puede tener un gran valor en el futuro blanquiazul.
Real Sociedad: Bravo; Rekarte, Labaka, Mikel González, Garrido (Gerardo, min. 79); Aranburu, Rivas, Uranga, (Garitano, min. 79) Jesuli (Agirretxe, min. 76), Xabi Prieto; Kovacevic.
Osasuna: Ricardo; Javier Flaño, Cruchaga, Josetxo, Corrales; Juanfran (Muñoz, min. 81), Puñal (Raúl García, min. 53), Nekounam, David López; Milosevic y Soldado (Webó, min. 76).
Goles: 1-0, min. 19: Xabi Prieto de penalti. 1-1, min. 56 Raúl García. 2-1, min. 87: Aranburu.
Árbitro: Rubinos Pérez (Madrid). Expulsó al entrenador de Osasuna, Cuco Ziganda en el minuto 26 por interceptar un balón que no había salido del terreno de juego al lado de su banquillo. Amonestó a Uranga, Soldado, Josetxo, Ricardo.
Incidencias: Encuentro disputado en el estadio de Anoeta ante. 21 mil 753 espectadores. Algunos incidentes por un acto político suspendido en el velódromo adyacente dificultaron la entrada de jugadores, árbitro y auxiliares al propio estadio. En el calentamiento se lesionó el realista Juanito y tuvo que ser sustituido de urgencia por Labaka.