BARCELONA, España, feb. 8, 2007.- El centrocampista británico David
Beckham rompió el silencio y expresó sus ganas de regresar a la
cancha luego de un mes sin jugar en el Real Madrid por decisión del
técnico italiano, Fabio Capello, informó este jueves el diario español Marca.
"Estoy como loco por volver a jugar", declaró el ex capitán de
la selección de Inglaterra al rotativo deportivo a su salida de los
entrenamientos con el cuadro blanco.
Beckham disputó su último partido con la elástica madridista el
pasado 7 de enero, ante Deportivo de La Coruña y, desde entonces, el
"míster" italiano no volvió a contar con él.
"Lo estoy pasando mal", reconoció Beckham, quien sigue
ejercitándose con sus compañeros pero asiste a los partidos de su
equipo desde las gradas del estadio Santiago Bernabéu.
"Me gustaría ayudar al equipo (...) hay que seguir entrenando.
Quiero salir bien de aquí", afirmó Beckham, quien jugará en el Galaxy
de Los Ángeles estadounidense a partir de este verano.
El futbolista "merengue" quiso agradecer también a su compañero
de equipo, el español José María Gutiérrez "Guti", el que pidiera de
forma pública su regreso al juego con el Real.
Desde que anunció su marcha al Galaxy, Beckham fue excluido de
las convocatorias de Capello, quien aseguró que Beckham seguía siendo
su pupilo pero que no jugaría más con el equipo.
Por su parte, el centrocampista fue siempre respetuoso con las
decisiones del club madrileño y ha seguido entrenándose con
intensidad para demostrar que cumple su compromiso con el Madrid
hasta final de campaña.
El integrante más "mediático" del plantel blanco espera recibir
el "perdón" de Capello para volver a competir con la elástica
madridista cuanto antes.
Tanto Guti como el capitán del combinado del Bernabéu, Raúl
González, pidieron de forma pública, en sendas ruedas de prensa, que
el inglés vuelva a las convocatorias.
El encuentro ante la Real Sociedad, este sábado en la fecha 22
de Liga española, podría ser el momento para que Capello modificase
su estrategia de aislar a Beckham.
La mayoría de la afición, así como los integrantes del vestuario
blanco no comparten la estricta decisión del estratega transalpino,
fiel a su fama de "sargento de hierro".