BUENOS AIRES, Argentina, mar. 29, 2007.- Los fanáticos del astro argentino Diego Armando Maradona comenzaron este jueves una larga procesión para convertir en santuarios las entradas del hospital en donde el "10" fue internado anoche de emergencia por una descompensación. Mientras en el piso 13 del capitalino Sanatorio Güemes los médicos mantenían sedado al mejor jugador de la historia del futbol de Argentina, sus admiradores repetían en la calle el conocido ritual de alentarlo con improvisadas pancartas.
"Si Diego necesita un corazón yo se lo doy", rezaba uno de los primeros carteles que fue pegado y estaba firmado por "La 12", es decir, la porra que en cada partido de Boca Juniors, el equipo de los amores de Diego, se convierte en un estratégico jugador extra.
"Estás en la mano de Dios", decía otra pancarta apenas sostenida con una endeble cinta adhesiva en la puerta del hospital que da a la transitada Avenida Córdoba de Buenos Aires.
A un lado, una mujer colgaba otra cartulina para bendecir "el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron", y en la misma puerta, un cartel sin firma advertía que "la ciudad reza, el pueblo ora: te amamos Diego".
A la vuelta, en el ingreso al Sanatorio de la calle Acuña de Figueroa, los admiradores incondicionales del llamado "D10S" del futbol también apostaron sus mensajes de apoyo.
"Este partido ya lo ganaste", "Fuerza Diego, Boca está contigo", "recupérate D10S", eran los más repetidos, éste último haciendo un juego de palabras con el número que Maradona siempre portó en su codiciada camiseta.
El fervor de los fanáticos se hizo presente en las afueras del hospital desde que anoche los medios informaron que estaba internado por una descompensación provocada por sus excesos con el alcohol, el tabaco y la comida.
Tal y como ocurrió en el último episodio médico del "10" en abril de 2004, la gente se empezó a arremolinar a las puertas del hospital para estar pendiente de los breves reportes médicos que escamotean información.
Ni la persistente lluvia de este jueves alejó a los seguidores, muchos de ellos vestidos con las camisetas azul y amarillo del equipo xeneize. Algunos de ellos advirtieron que, como hace tres años, mantendrán la vigilia hasta que Maradona salga de nuevo recuperado.
La cotidianidad del Sanatorio Güemes fue alterada no sólo por los admiradores, ya que decenas de medios de comunicación llegaron anoche al lugar y ahí se quedarán para transmitir cualquier mínima novedad que ocurra en torno al autor del gol con la "mano de Dios".
En un país en el que el futbol es como una religión, Maradona es sin duda su Dios, y por eso es que los cinco canales locales interrumpen su programación de manera intermitente para reportar lo que ocurre en el hospital.
La sicosis informativa apenas empieza, porque, ya lo dijeron los médicos del ídolo, Diego estará hospitalizado por lo menos durante una semana.