WEGGIS, Suiza, mayo 27, 2006.- Un número adicional de guardias de seguridad llegó el sábado al campo de entrenamiento del seleccionado brasileño, un día después de que cinco aficionados invadieron la cancha durante una práctica del equipo. Los guardias se apostaron en los costados de un estadio de 5.000 asientos, después de que tres hombres y dos mujeres invadieron el viernes la cancha y corrieron hacia los jugadores. Una mujer logró llegar hasta Ronaldinho, quien la abrazó.
Una pequeña sección de butacas, detrás de uno de los arcos, fue cerrada también, para impedir que los aficionados se acerquen demasiado a los jugadores.
El seleccionado brasileño dedicó buena parte del entrenamiento matutino del sábado a trabajo de gimnasio, y sólo salió por un breve periodo a la cancha.
Hubo también seguridad adicional en el centro de prensa, luego que dos computadoras portátiles y una cámara digital fueron robadas a algunos periodistas.
El viernes, fueron sustraídos artículos promocionales pertenecientes a uno de los patrocinadores del seleccionado, de un camión aparcado cerca del estadio.
Miles de personas se han concentrado diariamente en busca de ver a los astros brasileños. Los 45.000 boletos para las sesiones de entrenamiento se vendieron por adelantado, en 14 euros cada uno.
En la semana, el técnico Carlos Alberto Parreira amenazó con prohibir que el público presenciara las prácticas si el revuelo causado por el campeón mundial interfería con los entrenamientos.
Sin embargo, el jefe de la delegación brasileña desestimó la invasión del viernes, y negó que ello vaya a provocar que el seleccionado se mude a otra sede para sus entrenamientos.