CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 16, 2006.- Con caras largas, cuerpos totalmente mojados y desilusionados de la actuación que este día ofreció la selección mexicana de futbol ante su similar de Angola, se fueron los más de diez mil aficionados que se dieron cita en el Zócalo capitalino. A una hora de que iniciara el encuentro entre el Tri y la escuadra africana, a la Plaza de la Constitución llegaban familias desde diferentes puntos de la ciudad con la ilusión de ver el segundo triunfo de México en la Copa del Mundo Alemania 2006.
Tras iniciar la primera parte, la afición mexicana mostraba síntomas de seguridad con la posible victoria de los pupilos del argentino Ricardo La Volpe, sin embargo, ante las constantes fallas frente al arco de Angola, el ánimo de los asistentes fue disminuyendo.
Con las caras pintadas de verde, blanco y rojo, los miles de aficionados reunidos en el cuadro principal de esta ciudad, veían como su equipo era incapaz de abrir el marcador y a pesar de todo ilusionados gritaban "Sí se puede".
Al término de la primera parte, la afición mexicana que mediante dos pantallas gigantes presenció el encuentro, silbó el desempeño del equipo y muchos de ellos se dirigieron a las estaciones más cercanas del metro un poco decepcionados.
A pocos minutos de empezar el segundo tiempo, con gritos de "México, México", los ahí presentes fueron víctima de una tremenda lluvia que los hizo correr en busca de un "refugio" que los pusiera a salvo de la inesperada tormenta.
Las dos pantallas colocadas en el Zócalo perdieron la imagen a causa de la lluvia, lo que originó una gran cantidad de silbidos y gritos hacia la cadena televisiva que transmitió el encuentro.
Tras la recuperación de la imagen y la "compasión" de la lluvia por los asistentes, la plancha del Zócalo se volvió a poblar de aficionados ilusionados envueltos en la bandera tricolor y con la pintura del rostro corrida, que ansiaban un gol del cuadro azteca.
Con el paso de los minutos la frustración y desesperación de los asistentes aumentaron, y muestra de ello fueron los comentarios sarcásticos: "¿Dónde está Cuauhtémoc?", "Hugo a la selección", y el más sonado de todos "Fuera La Volpe", a quien cada vez que aparecía en la pantalla lo abucheaban.
El público mostró parte de su euforia luego de que el delantero Francisco Fonseca ingresó al campo, al que recibieron con gritos de "Venga Kikín" y "Olé, olé, olé, olé, Kikín, Kikín".
La aparición del también delantero de Cruz Azul ilusionó a los asistentes, que seguían dando muestras de desesperación ante la poca efectividad de la zona del ataque y el frío que empezaba a adueñarse de sus cuerpos.
Minutos antes de terminar el encuentro, un disparo del zaguero mexicano Rafael Márquezregresó las esperanzas a los aficionados, que con gritos de "Sí se puede", que se ha vuelto una frase común en los encuentros de la selección, esperaban el agónico gol que nunca llegó.
Tras el silbatazo final, la afición terminó decepcionada y triste por el desempeño del equipo nacional y lentamente se alejó del punto de encuentro, para dejar al Zócalo capitalino sucio y de vuelta a la normalidad, con los clásicos plantones y las múltiples mantas.
En el Ángel sucede lo mismo
CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 16, 2006.- Un claro oscuro fue el que se presentó en las inmediaciones del Ángel de la Independencia tras el empate de México sin goles ante Angola. No eran muchos pero si ruidosos para desquiciar el centro de esta capital.
Primero una fuerte lluvia cayó en un Angel cubierto, que pareció ahuyentar a los aficionados que en los restaurantes cercanos presenciaban el partido de México en la ciudad de Hannover, Alemania.
El panorama no fue el mismo del domingo pasado cuando la selección nacional venció a Irán, el empate de este viernes no fue motivo suficiente para echar las campanas al vuelo.
"No me gustó el juego aunque se pudo ganar, Kikín (Francisco Fonseca) tuvo varias para anotar pero no se dio", señaló doña Rosa que acompañó a su pequeño Julián a estar en el relajo aquí en el centro de la capital.
"Angola no probó el chile nacional", fue la arenga que un grupo de cien jóvenes utilizaron para animar a una selección mexicana, que a decir de ellos pudo haber ganado.
Vigilados por unos 250 efectivos de seguridad, que en un principio dejaban circular a los automovilistas libremente en la glorieta Ángel de la Independencia pero un tiempo después decidieron acordonar la zona de la glorieta a la Diana Cazadora hasta avenida Insurgentes. Todo sobre paseo de la Reforma.
Un poco animoso a pesar del resultado fue don Agustín Franco, de 65 años, que con un "Espinito" de cartón y de dos metros de altura se paseo por el simple gusto de hacerlo.
"Ahora estamos aquí con este "Espinito" ya habíamos participado desde México 1986 con un "Pique" gigante, el año pasado también lo hicimos con la Copa Confederaciones, señaló.
Don Agustín se dijo estar en desacuerdo por el resultado de México ante Angola y eso sucedió en la poca concurrencia que asistió a este lugar donde las dos televisoras grandes de México apostaron por el rating.
"Gane, pierda o empate hay que estar con la selección", terminó don Agustín Franco con su "Espinito" en hombros y buscando el fervor patrio que no se despertó tras el resultado en Hannover.
El relajo se presentó por segunda ocasión aquí en las inmediaciones del Ángel que luce cubierto por una remodelación, a pesar de que el monumento está rodeado de oficinas y los empleados no salieron al festejo pero si aquellos jóvenes que se escaparon de clase o simplemente se fueron de "pinta".