HERZOGENAURACH, Alemania, jun. 17, 2006.- Para sus nuevas funciones de gala, Argentina tiene dos lindos trajes para lucir. Ambos son parecidos, lo que no significa que sean iguales. El técnico José Pekerman prefiere uno más serio y formal, con Javier Saviola y Maximiliano Rodríguez, dejando para ocasiones especiales a uno juvenil y festivo, que le cae muy bien a Lionel Messi y Carlos Tévez.
Con uno u otro traje, el equipo argentino se mostró sólido, vistoso, granítico y contundente, en la llamativa goleada 6-0 el viernes ante Serbia y Montenegro, que lo depositó en los octavos de final de la Copa del Mundo.
Jugando apenas unos minutos, Messi y Tevez levantaron murmullos y ovaciones con sus fantasías y un gol cada uno.
Sin Messi ni Tevez en la cancha, Argentina ganaba 3-0 y jugaba para el elogio, pero cuando ellos entraron, el equipo navegó en un mar de fantasías y solidificó la goleada con toques maestros.
Messi, de 18 años, cerró la cuenta de la goleada al marcar con una veloz corrida y definir como los dioses ante un pase de Tevez, quien a su vez convirtió el quinto tras gambetear a dos defensores, al primero de ellos con un perfecto caño.
"Me la dio Román (Riquelme), lo encaré a uno y se la toqué justo para que le entrara el caño", recordó Tevez. "Después el otro se confió en que yo no llegaba, se la enganché y, con el arquero ya jugado, definí contra el palo".
En el cuarto gol, Messi inició la jugada con un chanfle envenenado que pasó por delante de piernas y rodillas que se estiraron hasta que la pelota quedó mansa en los pies de Crespo, el artillero de hierro del Chelsea inglés.
Tevez (Corinthians) y Messi (Barcelona), gozan del consenso generalizado de los argentinos que ansían verlos como titulares, algo que recién ocurrió en los últimos minutos ya que estuvieron todo el tiempo en el banco en la victoria anterior 2-1 ante Costa de Marfil.
Tevez entró por Saviola a los 59 minutos y Messi por Rodríguez a los 75, en medio de una explosión de placer para ingresados y reemplazados de los millares de argentinos en el estadio en Gelsenkirchen.
Es que Saviola, con sus piques y gambetas, se erigió en el mejor jugador de la cancha --además estuvo en las maniobras previas de los tres primeros goles-- y Rodríguez fue un termómetro del mediocampo y metió nada menos que dos de esos tantos.
Es muy improbable que Pekerman saque de entrada a alguno de ellos en el equipo titular, salvo que el miércoles ante Holanda --un partido que decidirá el primero del Grupo C-- decida descansar a alguno de los titulares para darle cabida al dúo Messi-Tevez, o por lo menos a alguno de ellos.
Con el equipo sonando como un piano en el concierto, Pekerman tampoco mandaría al banco a otros jugadores que ocupan el puesto en el que podrían hacerlo Messi y Tevez, tales como Juan Román Riquelme, el goleador Crespo y hasta el volante Esteban Cambiasso.
Por si algún otro poderoso quiere llevarse a Messi, el Barcelona le puso una cláusula de rescisión de contrato de 170 millones de dólares. Y Corinthians tasó a Tevez en 100 millones de dólares, ante versiones de que el Chelsea querría comprarlo.