HAMELIN, Alemania, jul. 6, 2006.- El seleccionador francés, Raymond Domenech , confesó este jueves que a lo largo de los quince últimos partidos el equipo ha vivido "con un cuchillo en la garganta" y que siempre estuvieron convencidos de que el éxito dependería de la unidad del grupo. "La cuestión era que, o lo hacíamos juntos o perecíamos rápidamente", señaló en alusión al equipo que, tras su rotundo fracaso en el Mundial de Corea del Sur-Japón 2002 (eliminado en primera fase sin marcar un solo gol) consiguió clasificarse para el de Alemania y ahora llegar a la final del domingo contra Italia.
Para Domenech, el encuentro con Italia será una prueba de fuego, un partido que trae buenos recuerdos a la selección francesa porque fue el rival al que venció (2-1) para alcanzar el título europeo en el año 2000, su último gran éxito.
Pese a que cinco titulares de Francia han sobrepasado ya la treintena y que jugarán contra Italia su séptimo partido en cuatro semanas, Domenech piensa que la edad no influirá en el partido.
"Puede que estén cansados, pero jugar la final te da alas. Lo que marcará la diferencia es la fe, y ellos la tienen", dijo el técnico francés.
Patrick Vieira, que cumplió los 30 el mes pasado, parece haber recuperado la forma de sus mejores días, como ha demostrado en los partidos contra España , Brasil y Portugal . "Tenemos un deseo inquebrantable: no queremos parar ahora", comentó.
Preguntado por la despedida de Zinedine Zidane , Domenech insistió en que de ningún modo afrontan el partido como el último de Zidane, sino como la vía para conquistar el segundo título.
"Desde el comienzo del torneo los jugadores han demostrado que esto no es una fiesta de despedida sino la Copa del Mundo. Esta será la final del Mundial y eso es exactamente lo que quieren que sea", explicó Domenech.
"Si los jugadores, además, querrán hacer un poco más por Zidane, Liliam Ulien Thuram y Claude Makelele ", jugadores que abandonarán la selección tras el Mundial y en el caso de Zizou el fútbol.