SANTO DOMINGO, República Dominicana, ago. 1, 2003.- Con un colorido espectaculo de danzas, disfraces y música autóctona, los Juegos Panamericanos fueron inaugurados oficialmente este viernes dejando a un lado las conjeturas sobre la capacidad de la República Dominicana de montar la máxima justa deportiva continental.
Una multitud de dominicanos participó de la ceremonia inaugural de los Panamericanos de Santo Domingo, con el marco de un escenario inspirado en la naturaleza y el medio ambiente.
El pebetero panamericano que arderá hasta el 17 de agosto fue encendido con una ingeniosa alegoría al beisbol, el deporte rey en la República Dominicana.
En su último tramo, la antorcha fue portada por diversas figuras del deporte dominicano, entre ellas el campeón mundial de los 400 metros con vallas Félix Sánchez y los beisbolistas Pedro Martínez y Juan Marichal.
Este último, el único nacional exhaltado al Salón de la Fama de las grandes ligas, llevó la última posta hasta el medio del campo, donde se había colocado una pequeña llama.
Acto seguido, Luis Pujols, el sobrino adolescente de un entrenador de béisbol, hizo encender el pebetero mediante un batazo a la parte alta del estadio, ante el delirio de los espectadores.
Fue el punto culminante de una ceremonia de casi dos horas y media, que arrancó con el desfile por orden alfabético de las 42 delegaciones. A la ceremonia acudió el presidente del COI Jacques Rogge.
Los juegos fueron inaugurados por el presidente Hipólito Mejía, quien a su vez fue presentado por el jerarca de la ODEPA Mario Vázquez Raña.
El país se gastó 175 millones de dólares en el montaje de los juegos y la cifra podría ser todavía más abultada al cabo de los 17 días de competencias.
Los dominicanos han sido asediados por todos los frentes debido a los retrasos de la construcción de las obras, con obreros trabajando hasta último momento en las instalaciones.
José Joaquín Puello, el presidente del comité organizador de los juegos, alabó la cuota de sacrificio de los dominicanos en montar las competencias y en forma velada le lanzó un dardo al mexicano Vázquez Raña, un crítico constante por los retrasos.
Al presentarlo ante la multitud, Puello dijo: "A pesar de sus críticas, es amigo de la República Dominicana".
El enorme gasto propició críticas de varios sectores en el país, haciéndose temer protestas.
Horas antes de la ceremonia, la policía tuvo que dispersar con bombas lacrimógenas y perdigones a una multitud que trató de explotar el inicio de los juegos para pronunciarse en contra de la política económica del gobierno en un barrio populoso de la capital.
La protesta consistía de una marcha que debía coincidir con la ceremonia de inauguración de los juegos e incluía una "Antorcha del hambre", que era una caricatura de la antorcha panamericana, confeccionada con pedazos de latas, calderos vacíos, tela y otros materiales con que sus creadores buscaban simbolizar la crisis económica que afecta a muchos dominicanos.
Pero entre los espectadores reinó un ambiente de orgullo y fervor patriótico.
"Este sacrificio vale la pena. Claro que sí", declaró Magalys Altagracia Reyes, una ama de casa de 40 años.
El programa de competencias de la edición 14 de la justa continental comenzará el sábado con una cantidad récord de deportistas: cinco mil 325, es decir casi 400 más que los cuatro mil 949 que participaron cuatro años atrás en Winnipeg.
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