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PARÍS, Francia, ago. 25, 2003.- Kim Collins, de Saint Kitts y Nevis, ganó la medalla de oro en los 100 metros del campeonato mundial de atletismo, convirtiéndose así en el hombre más veloz del planeta. La presea de plata fue para el trinitario Darrel Brown y la de bronce se la quedó el inglés Darren Campbell, lo que dejó a los Estados Unidos apenas por segunda ocasión fuera de un podio en el hectómetro varonil en la historia de los Campeonatos Mundiales. La anterior vez se presentó en Gotemburgo 1995.
Collins cronometró 10.07 segundos; Brown y Campbell marcaron ambos 10.08, lo que significa que el segundo puesto se dirimió en una final de foto.
El inglés Dwain Chambers fue cuarto con 10.08 y el estadounidense Tim Montgomery quinto con 10.11. Montgomery, dueño del récord mundial, era uno de los favoritos, pero en esta competencia no lució.
La final se quedó sin su compatriota Maurice Greene, quien quedó eliminado en la etapa semifinal. Greene cruzó la meta con palpables muestras de dolor y se retiró de la pista rengueando y llevándose la mano en la pierna izquierda.
La eliminación de Greene malogró el muy esperado duelo con Montgomery.
En los papeles no figuraba Collins, el nuevo rey de la velocidad, quien proviene de una nación ubicada en el Mar Caribe y que apenas logró su independencia en 1983.
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