COMPRAS Libro Así Juego al Golf: Tiger Woods MADRID, España, oct. 23, 2003.- Sergio García dio un recital de golfista consumado, golpe a golpe, hasta completar 64 (7 bajo par), en el estreno del Abierto de Madrid de golf, aunque el primer líder sea el inglés Paul Casey, con un impacto menos que García.
Casey, de 26 años y en franca progresión en su tercera temporada en el circuito europeo con tres títulos (dos este año), y séptimo en la Orden de Mérito, marcó en las primeras horas frías del día el mejor registro.
El inglés es, por el momento, la referencia del torneo, pero el golf total, entendido esto como la combinación de espectáculo y precisión, tuvo un único solista: Sergio García.
El castellonense, que vino forzado a Madrid para asegurar su undécimo torneo del año en Europa y no perder la tarjeta, tuvo un comportamiento majestuoso en el Club de Campo, anotándose, además, el mejor registro de su vida en este exigente recorrido.
Certero y largo desde los tees (llegó a alcanzar 192 metros con el hierro 7 en el par 3 del hoyo 11 para dejar la bola a medio metro del agujero); preciso en las calles (89 por ciento de greenes y espectacular con el putt (28 toques), un palo que viene siendo su cruz este año, el jugador de Borriol ofreció un recital completo en su retorno a la capital de España.
García dio muestras de sentirse feliz en Madrid. Disfrutó la noche anterior en las gradas del Santiago Bernabeu junto con su amigo Adam Scott, australiano pero aficionado al futbol a la inglesa.
Ya en el campo de golf, García se sintió arropado por su entorno de siempre y por el especial de Ronaldo Nazario da Lima y el guardameta César, dos "galácticos" que empequeñecen cuando ven cómo García domina este complicado deporte.
Ronaldo, embutido en ropa vaquera y gafas de sol, enmudeció a la par que el centenar de aficionados que seguían a Sergio cuando éste dio un soberano "filazo" con el pitching-wedge, desde 90 metros en la calle del hoyo 5, para embocar directamente a un hoyo "ciego" y anotarse su primer eagle del día.
Casi al mismo tiempo que García se lamentaba de ese supuesto fiasco, golpeando con rabia el palo contra la hierba, el júbilo del público allá arriba, en el contorno del green ciego, fue la señal del primer gran acierto.
Ronaldo atravesó a toda prisa por delante del tee del hoyo 6, y viéndole Sergio le gritó: "`Eh, Rony. Toma!". El brasileño galáctico atrapó sonriendo la bola con la que, segundos antes, el jugador español se anotó su primer eagle.
Había buenas vibraciones en el ambiente. García metió un putt de seis metros para eagle en el hoyo 7; otro de 5 metros en el 9 y tan sólo los tres "putts" del hoyo 8 afearon algo su media vuelta.
Como García siguió "caliente" en los greenes, pese al viento frío que se levantó por la tarde, el resultado mejoró después con putts embocados de distancias medias y largas.
El recital empequeñeció, en parte, la actuación de otros españoles que cumplieron, como Ignacio Garrido (68 golpes), José María Olazábal y Miguel Angel Jiménez, ambos con 70.
Pero la primera tabla de resultados presenta a otros grandes jugadores, además del líder, Paul Casey, y de García.
Empatados, en la tercera plaza, figuran el sueco Robert Karlsson y el irlandés Padraig Harrington, los dos con 6 bajo par (65); el francés Thomas Levet es quinto con 66 disparos, e inmediatamente por detrás aparecen un racimo de buenos golfistas, con 67 tiros, como el argentino Angel Cabrera, el sueco Jarmo Sandelin o la sorpresiva presencia del español Manuel Moreno.
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