ASCOLI PICENO, Italia, mayo 19, 2004.- El italiano Alessandro Petacchi, del Fassa Bortolo, sigue su camino triunfal en las llegadas masivas del Giro'04, y en la décima etapa cruzó en primera posición la línea de meta por quinta vez, un triunfo que le acerca un poco más a los seis triunfos conseguidos en la pasada edición. Petacchi, con la facilidad que le caracteriza en la llegadas masiva, no tuvo mayores problemas para imponer su fuerza en los metros finales tras una espectacular remontada, pues sus lanzadores lo soltaron, un día más, antes de tiempo y por ello que tuvo que echar mano a la reserva para ir remontando a los corredores que le habían ganado la posición en ese tramo final.
Los 138 kilómetros fueron recorridos por Petacchi en 43 horas, 24 minutos y 17 segundos, mismo tiempo que su compatriota Marco Zanotti, que daba tiempo a un primer pelotón en el que estaban los primeros de la general, por lo que no sufre cambios en sus primeros puestos y sigue comandada por el italiano Damiano Cunego (Saeco), seguido de sus compatriotas Gilberto Simoni, a 10 segundos, y Franco Pellizotti, a 28.
La jornada empezó con varios sobresaltos, primero porque los médicos de la Unión Ciclista Internacional (UCI) llamaron a primeras horas de la mañana a 35 corredores para comprobar su tasa de hematocrito -todos estaban dentro de los limites-, y después por el anuncio de la retirada de ilustres como son los italianos Serpellini y Strazzer.
Un comienzo un tanto nervioso, por aquello de llegar después de la jornada de descanso, por los pocos kilómetros de viaje y la suavidad del trazado. Una jornada ideal para las fugas y para los esprinters.
Se cumplió el guión y a las primeras de cambio, tras muchos intentos de fuga, se producía la escapada del día, hacía el kilómetro 10, cuando se fueron los italianos Baliani, Illiano y Nocentini, el colombiano Laverde, el suizo Moos y el campeón del mundo el español Astarloa.
Una escapada que no era mala, pero sobraba el español, y por ello que los equipos con esprinters no dudaran en marcar ritmo de caza a las primeras de cambio y echarla abajo seis kilómetros después.
Momentos de tranquilidad debido al férreo control de los equipos Saeco de Cunego y Simoni y del Fassa Bortolo de Petacchi, ya que Astarloa era todo un peligro. Poco después ese control lo rompen Hamburger, Pospyeyev, Lanfranchi, Illiano, Muraglia, Wegmann, Righi y Zaugg que lograron abrir un hueco de hasta casi cuatro minutos.
Entre escapada y escapada destacar una montonera, sin mayores consecuencias, pero en la que se vieron involucrados, entre otros, ilustres como Gilberto Simoni o Ivan Quaranta que poco después abandonaba.
La escapada del día llegaba a su fin a falta de unos 20 kilómetros para el final, tras 107 kilómetros de protagonismo. Como en ocasiones anteriores comenzaba otra carrera. Llegaba la hora de la verdad y los componentes del Fassa de Petacchi pasaban a un primer plano imponiendo un ritmo asfixiante para evitar los ataques desde lejos.
En esta ocasión hicieron el trabajo prácticamente solos, pues el Lotto del australiano Robbie McEwen y el Gerolsteiner de Pollacka no entraron en los relevos, ya que sus "llegadores" daba la impresión de que no estaban en condiciones de codearse con Petacchi en la lucha por la victoria.
Así una etapa que no tuvo mayor historia y en la que se cumplieron los pronósticos iniciales que apuntaban a Petacchi como claro favorito para llevarse el triunfo al discurrir por un trazado suave y sin apenas kilómetros para castigar a los esprinters.
Mañana se disputará la undécima etapa, que unirá las localidades de Puerto San Elpidio y Cesena, de 228 kilómetros y los altos de San Marino (2a., km 163,4) y Rubicone (3a., km 196), como principales dificultades orográficas. Un excelente escenario para el lucimiento de los esprinters y aventureros, aunque el final se presta a las emboscada debido a esos dos altos y un sinfín de repechos que no tienen repercusión para el gran premio de la montaña.