INDIANÁPOLIS, Estados Unidos, ago. 17, 2004.- Mientras México se llena de derrotas en los Juegos Olímpicos Atenas 2004, el veterano Adrián Fernández aún paladea su victoria del pasado domingo en el óvalo de Kentucky, la primera en su faceta como piloto de la IRL. Dos días después de llevarse la bandera a cuadros en la undécima fecha de la Indy Racing League (IRL), el capitalino anda con el ánimo por las nubes porque el triunfo es todo un parteaguas en el ocaso de su carrera.
Además, cuando todo mundo mira hacia Atenas, donde se realizan unos Juegos Olímpicos de pocas buenas noticias para México, Adrián está feliz de la vida porque el triunfo en Kentucky ha sido recibido con júbilo por el equipo, afición y patrocinadores.
"(La victoria) fue una linda sorpresa para todos, que fue muy bien recibida en México", señaló el piloto-copropietario del Fernández Racing durante una teleconferencia de prensa, previo a su participación este fin de semana en el óvalo de Pikes Peak, Colorado.
Adrián se dijo orgulloso por el trabajo del equipo, ya que le permitió conseguir una victoria que confirma que no se equivocó al dejar la Champ Car y emigrar a la IRL. Mejor aún, los patrocinadores están tranquilos porque el proyecto va por buen camino.
"Teníamos que trabajar mejor que en otras carreras para subir a otro nivel", explicó el corredor de 41 años de edad, quien destacó el trabajo realizado en Michigan, donde un increíble error de él mismo en pits le costó al menos un podio y la lesión de un mecánico.
Reconoció que el cambio de categoría ha sido muy difícil, porque de pronto, con pocas bases, tenía que enfrentar a equipos poderosos de la talla de Penske, Ganassi Racing, Andretti Green y Rahal, entre otros.
Sin embargo, resaltó que si bien fue complicado llegar a una nueva categoría cuando la temporada ya había empezado, el Fernández no comenzó de cero, ya que contaba con la experiencia de la temporada pasada, en la que tuvo un auto con el japonés Roger Yasukawa.
Ahora, la principal preocupación de Fernández es exhibir el mismo nivel mostrado en las últimas rondas, no sólo para mantener motivado y unido al equipo, sino para tener un cierre de temporada alentador de cara a la siguiente campaña.