MICHIGAN, Estados Unidos, sep. 18, 2004.- Los Estados Unidos, el país de los más de 30 millones de jugadores de golf federados, el del circuito profesional más importante del mundo, se siente humillado por el equipo europeo de la XXXV Copa Ryder, que vence en Oaklands Hills por el mayor margen de la historia de esta competición tras la segunda jornada (11-5). A falta de los doce partidos de individuales del domingo, el conjunto que dirige el alemán Bernhard Langer ha dado un paso gigantesco para conservar el trofeo de la competición de golf más prestigiosa del planeta.
Europa vencía 8 a 4 antes de los cuatro partidos de la tarde en la modalidad de ‘foursomes’ (golpes alternos). Parecía que los norteamericanos remontaban el vuelo con Tiger Woods, por fin, ganando un partido junto a Chris Riley.
Sólo fue un espejismo, pues los dos debutantes que emparejó Langer, los ingleses Paul Casey y David Howell, dieron el punto de mayor significado de la mañana y un invicto Sergio García, junto a Westwood, forzó un empate para no ceder terreno en la vanguardia.
Por la tarde se confirmó otro nuevo revolcón de los locales. De los cuatro partidos, los estadounidenses perdieron tres -perdió Tiger pero ganó Mickelson- y con la salvedad de la pareja Jiménez y el francés Levet, que volvió a perder por segundo día, el resto de los dúos que conformó Langer no le defraudó.
En la Copa Ryder de 1999, Europa se plantó en el domingo definitivo con una ventaja de 10 a 6, y perdió. En las ediciones de 1985 y 1997 (Valderrama), Europa igualmente se enfrentó a los doce individuales que cierran el torneo con 10',5 a 5,5. En ambos el triunfo correspondió al Viejo Continente, en lo que fue la mayor ventaja europea de cuantas ediciones se han disputado.
En Oaklands Hills, en las cercanía de Detroit, Europa ha conseguido el más difícil todavía: el nuevo récord para llegar a un domingo de partidos cuerpo a cuerpo (11 a 5).
La jornada vespertina tuvo dos protagonistas estelares, los irlandeses McGinley y Harrington, que destrozaron a Tiger y Davis Love (4 y 3), pero aún más emotivo y trascendente fue la labor en conjunto de Sergio García y el debutante Luke Donald, que volvieron a ganar otro partido de golpes alternos, aunque el triunfo se prolongó hasta el hoyo 18.
García merece ya un lugar entre los grandes, con sólo 24 años y en su tercera participación en Copa Ryder.
El castellonense no ha perdido partido alguno, de cuatro en los que ha intervenido, y redondeó el espectacular marcador para Europa después de ejecutar y leer magistralmente un ‘putt’ en el ‘green’ del hoyo 18, que facilitó a su compañero Donald embocar para par y ganar el último punto de la jornada.
El equipo de los Estados Unidos está ahora seriamente tocado. No tiene perdido el trofeo, pero sólo un desastre generalizado en el equipo de Langer podría hacer variar el rumbo que ha tomado esta competición. Los norteamericanos necesitan ganar 9,5 puntos de los 12 en juego, pues el empate es favorable para los representantes europeos.