NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 27, 2004.- Desde el inicio, Félix Trinidad pareció saber que iba a regresar al cuadrilátero. La buena vida que vivió durante dos años y medio estaba bien, pero su atracción al boxeo seguía siendo fuerte. Así que ‘Tito’ Trinidad jugó con sus hijos, montó caballo y asistió a peleas de gallos, el tipo de cosas que no podía hacer cuando entrenaba durante meses para peleas. El púgil boricua fue a escuelas a hablar sobre la importancia de recibir educación, y visitó hospitales para animar a los enfermos.
Pero una pregunta que siempre escuchaba era: "¨Cuándo peleas de nuevo?".
La respuesta es el sábado, cuando Trinidad se enfrente al nicaragüense Ricardo Mayorga en un combate a 12 asaltos en el Madison Square Garden de Nueva York, en lo que tiene todos los ingredientes de un peleón.
"Nunca he evitado una pelea importante o difícil", dijo Trinidad este lunes. "No creo en peleas de preparación. Prefiero tener directamente peleas grandes, duras. Busco los rivales difíciles".
Y eso es lo que Trinidad ha encontrado en el impredecible Mayorga, cuyo récord de 27-4-1 incluye 23 nocáuts. No es tan impresionante como el 4-1-1 y 34 nocáuts que ostenta Trinidad, pero éste solamente ha peleado una vez desde que perdió ante Bernard Hopkins hace tres años.
Así que , el astro puertorriqueño pudiera estar fuera de forma, ¨no es así?.
Trinidad apenas contiene la risa.
"Yo soy alguien que vive una vida saludable", dice ‘Tito’. "Estoy regresando para mostrar que algunos boxeadores saben cuidarse. Es muy fácil cuando uno se retira olvidarse de la rutina del entrenamiento, y de correr. Para muchos boxeadores, es tiempo de relajar. No para mí".
Trinidad ha estado entrenando por seis meses y dice que está listo para cualquier cosa que intente Mayorga. El nicaragüense, superado por decisión por el campeón welter Cory Spinks en diciembre, pudiera intentarlo todo.
Uno de los grandes del último decenio, Trinidad ganó títulos en tres divisiones, con una combinación de poder y movimientos en el encerado. Su victoria sobre Oscar de La Hoya cimentó su fama en Estados Unidos. Pero la derrota ante Hopkins borró su aureola de invencibilidad.
Un triunfo claro sobre Mayorga reinstauraría mucho de esa aureola.