CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 2, 2005.- La euforia que desató el inicio y el avance del ciclo olímpico se frenó en los Juegos Atenas 2004, donde el deporte mexicano vio reducidas sus expectativas a tres medallas de plata y una de bronce, para ocupar el lugar 60 entre 202 naciones. Antes, resultó esperanzadora para el deporte mexicano la apertura del ciclo olímpico al terminar en primer lugar en el cuadro de medallas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2002.
Las 145 medallas de oro, 116 de plata y 102 de bronce para un total de 363 llenaron de alegría a las autoridades deportivas del país, con las reservas de caso pues Cuba, de reconocido potencial, desistió participar.
El avance deportivo continuó en los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, donde la delegación tricolor obtuvo 20 primeros lugares, 27 segundos y 31 terceros para sumar 78 preseas para la posición 5.
Ambas participaciones fueron mejores en comparación a las anteriores que fueron en Marcaibo, Venezuela, 1998 y Winnipeg, Canadá, 1999.
Así que todo quedó reservado para ver ese desarrollo en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 y para ello la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) brindó todo el apoyo financiero en la preparación de los deportistas, no así en asesoramiento técnico.
La Conade destinó 80.1 millones de pesos en la etapa de preparación de la preselección olímpica que participó en 111 competencias entre nacionales e internacionales, 46 eventos clasificatorios a Atenas, 91 campamentos entre nacionales e internacionales, 27 selectivos internos y 102 pruebas médicas.
Pero los metodólogos permitieron que los cinco seleccionados en boxeo dejaran de competir contra peleadores europeos en un campamento que realizaron por el viejo continente, y que los marchistas no participaran en la Copa del Mundo de la especialidad de Alemania.
El argumento fue de no exponer a los competidores en ambas pruebas y al final eso resultó negativo principalmente para los boxeadores, quienes dijeron desconocer a sus rivales europeos que les tocó en la primera ronda en la cual perdieron.
A poco de viajar a tierras griegas, la Conade mantenía la esperanza en que los 114 deportistas seleccionados podrían ganar entre tres y siete medallas, sin especificar cuántas de oro, plata y bronce. Al mismo tiempo anunció un estímulo de un millón de pesos, 750 mil y 500 mil para quienes obtuvieran el primero, segundo y tercer lugares, respectivamente.
Ante el "bombardeo" de comentarios sobre lo que se podría lograr en tal o cual especialidad, el director general de la Conade, Nelson Vargas, atajó las expectativas: "no hay que colgar medallas antes de tiempo" y advirtió que "a lo mejor no se gana ni una".
Pero deslizó en atletismo la posibilidad de dos preseas, una de ellas con Ana Gabriela Guevara; otras en clavados con Fernando Platas, con el argumento de haber ganado plata en Sydney 200, Rommel Pacheco, por haber derrotado al campeón mundial el canadiense Alexandre Despatie, y Laura Sánchez y Paola Espinosa, ganadoras de bronce en sincronizados de trampolín en el último mundial de natación.
En taekwondo mencionó a Víctor Estrada, bronce en Sidney, Iridia Salazar, bicampeona en Copa del Mundo, y Oscar Salazar, sin tanto cartel pero bien preparado.
No dudó en Nancy Contreras, luego de sus destacadas actuaciones en Campeonato Mundial y etapas de Copa del Mundo en los 500 metros, y sin tanta confianza en Belem Guerrero, número uno en el ranking mundial en la prueba por puntos.
En boxeo, deporte que tradicionalmente ha dado medallas olímpicas, fincó esperanzas en el equipo y más en Abner Mares, por su brillante historia que destacaba un título mundial juvenil.
Y después de las alegrías por la maravillosa ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos llegaron los días de tensión al sumarse derrota con derrota de los deportistas tricolores para hablarse de fracaso y hasta de buscar culpables con Vargas en la mira.
La aparición en la pista de Ana Gabriela Guevara mitigó ese mal ambiente al ganar y avanzar a la final de los 400 metros planos y fue hasta la undécima jornada cuando la velocista dio la primera medalla, la de plata con resplandor de oro, al quedar detrás de la bahamesa Tonique Williams.
Entonces se dio la reacción en cadena en días consecutivos con la ciclista Belem Guerrero al ganar la plata en la prueba por puntos, el taekwondoín Oscar Salazar obtuvo el subcampeonato en la categoría de los 58 kilogramos y su hermana Iridia se quedó con el bronce en los 57.
Con Iridia se acabaron los días de gloria para el deporte mexicano, pues ya no hubo más medallas y sí derrotas, y ya de regreso en México, Nelson Vargas calificó como "buena a secas" la participación tricolor en Atenas.
La Conade hizo sus análisis y calificó de satisfactoria la actuación de 19 deportistas, de regular la de 20 y de deficiente la de 36.
Cabe recordar que los Juegos Olímpicos Atenas 2004 marcaron el adiós de dos grandes del deporte mexicano, como el clavadista Fernando Platas y el taekwondoín Víctor Estrada, quienes se despidieron con las manos vacías en cuanto a medallas en esa justa.