PARIS, Francia, feb. 16, 2005.- Lance Armstrong no faltará en el Tour de Francia de este año, decidido más que nunca en conseguir su séptimo título. Armstrong, el competidor más laureado en la historia de la prueba cumbre del ciclismo mundial, finalmente despejó el misterio que rodeaba a sus planes para el 2005, al anunciar este miércoles de que tratará de estirar aún más su récord de victorias consecutivas en el Tour.
El estadounidense hizo el anuncio a través del portal en la internet de su equipo, el Discovery Channel.
"Estoy agradecido con la oportunidad que me ha dado mi equipo para poder cumplir con mi objetivo de ganar por séptima vez el Tour de Francia", afirmó Armstrong.
Hasta el miércoles, el tejano había dado a entrever la posibilidad de que no competirá en la próxima edición del Tour galo. Apenas hace un mes había dicho que estaría en Francia durante el verano, pero que no estaba seguro si se montaría en una bicicleta.
Asimismo, había expresado su deseo de probar suerte en otras competencias. Armstrong casi que exclusivamente se concentra en el Tour, dejando a un lado otras clásicas como la Vuelta a España, la París-Roubaix ó la Fleche Wallone, la cual ganó en 1996 poco antes de que fuese diagnosticado con cáncer testicular.
Su sexta consagración en el Tour del año pasado lo elevó por encima de cuatro pentacampeones: Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain.
Según Discovery Channel, Armstrong empezará la temporada del 2005 con la clásica París-Niza en marzo, luego seguirá con el Tour de Flanders el 3 de abril y después regresará a Estados Unidos para defender su título en la Vuelta a Georgia a fines de ese mes.
Armstrong dijo que junto a Johan Bruyneel, su amigo y director del equipo, "evaluaremos mi estado físico durante la primavera y posiblemente se añadirán algunas carreras más en la agenda". "Estoy muy entusiasmado de subirme a la bicicleta y retornar a las competencias, aunque mi condición está lejos de ser la perfecta", añadió.
Armstrong estará a punto de cumplir los 34 años cuando el Tour arranque el 2 de julio, quizás demasiado viejo para competir en la exigente prueba de tres semanas, a juicio de los entendedores.
Pero algo similar se dio el año pasado, cuando se alzaron las mismas dudas.
Pero Armstrong silenció esas voces, venciendo a rivales mucho más jóvenes con la que quizás fue su actuación más dominante en el Tour.
"Es una buena noticia. Los mejores deben estar siempre en el Tour", declaró el alemán Jan Ullrich, campeón de la edición de 1997 y uno de los rivales más encarnizados de Armstrong.
Tal y como lo demostró el año pasado, Armstrong sabe lidiar con muchas distracciones, desde el libro de una ex asistente que lo acusó de consumir sustancias prohibidas hasta la atención que genera su novia, la cantante de rock Sheryl Crow.
La edición de este año tendrá 21 etapas y 3.584 kilómetros entre el 2 y 24 de julio.
Esta vez, los puertos de montaña serán menos exigentes y las contra reloj serán menos extensas. Ambas especialidades son los fuertes de Armstrong, por lo que se anticipa que tendrá menos oportunidades para sacarle amplia diferencia a sus rivales.