AUGUSTA, Estados Unidos, abr. 7, 2005.- Desde que empezó el año todas las direcciones apuntaban al Masters. El torneo cumbre del golf arranca este jueves con el deporte viviendo una de época de esplendor, con la pelea por la supremacía al rojo vivo.
Vijay Singh, Tiger Woods y Ernie Els, en ese orden, son las tres grandes figuras del momento, con el crédito por lo menos haber ganado tres veces alguno de los torneos grandes.
Se encuentran tan pegados en la clasificación mundial que cualquiera podría emerger como número uno con una victoria en el campo del Augusta National.
Y no olviden a Phil Mickelson. El campeón vigente del Masters estuvo en la pelea en los demás tres torneos grandes del año pasado. De hecho, cinco golpes le costaron el Grand Slam.
Aunque aflojó en la recta final del 2004, Mickelson barrió con un par de victorias sucesivas a comienzos de la temporada, enviando un mensaje alto y clara para el triunvirato Singh-Woods-Els.
Hay quienes dicen que todavía hay espacio para un quinto y ese es el actual campeón del Abierto de Estados Unidos, Retief Goosen, el metódico sudafricano que no hace olas mientras pone en aprietos a sus adversarios de más renombre con su impecable juego.
Sin importar la cantidad, la cifra no deja de ser llamativa y todos se congregarán este fin de semana en Augusta para medir fuerzas en la edición número 69 del Masters. La misma tiene todos los ingredientes para una batalla encarnizada en un escenario en el que el dramatismo nunca falta.
Un aderezo a la expectativa es que el Augusta National, cuyo trazado fue remozado para darle ventas a los golfistas que le pegan más fuerte, tiene como tradición hacer crecerse a muchos en los momentos decisivos.
Como muestra el año pasado, Mickelson tuvo que embocar birdies en cinco de los últimos siete hoyos el año pasado para vencer a Els y finalmente ganar su primer torneo grande después de numerosos fiascos.
Woods se alzó con su cuarto torneo grande en el 2001 en Augusta, conteniendo los embates de Mickelson y David Duval. El denominador común es la chaqueta verde que recibe el campeón. Singh, Woods y Mickelson se han alzado con cuatro de las últimas cinco ediciones. La excepción es el canadiense Mike Weir, uno de varios golfistas (Padraig Harrington, David Toms, Sergio García, Adam Scott) que se encuentran cerca de sumarse a la élite del golf mundial.
De todas formas, los cinco primeros sobresalen sobre los demás. "Ellos están en un nivel muy superior al resto", dijo el australiano Scott.
Durante mucho tiempo, Woods fue el rey indiscutido. Se proclamó campeón tres veces en los primeros seis Masters que disputó como profesional, y además ganó ocho torneos grandes antes de cumplir los 26 años.
Pero el ex número uno del mundo llega a Augusta sin títulos en los últimos diez, la sequía más prolongada de su carrera.
Woods apenas estaba ensayando su nuevo 'swing' el año pasado, en el que quedó 22 en el Masters, con una anotación de 290 golpes, a 11 del primero. Fue su peor actuación en Augusta.
Nadie sabe que se puede esperar de Woods este fin de semana. Ha ganado dos torneos este año, incluyendo una vibrante pulseada con Mickelson en el Doral. El problema está en que Woods ha estado impreciso en sus disparos de larga distancia y errático en el juego corto en las dos semanas previas al Masters.
A ello hay que sumarle el hecho que tiene más competencia que nunca.
Singh es quizás su rival más complicado. El fiyiano ganó nueve torneos tras el último Masters para desbancar a Woods de la cima de la clasificación mundial, luego de cinco años de reinado.
Su única victoria este año fue en el Abierto Sony, en el que metió un birdie en el último hoyo para vencer a Els.
El sudafricano Els se anotó triunfos en Medio Oriente (Dubai y Katar), pero muchos se preguntan si podrá estar a la altura en el Masters, el título que le falta.