AUGUSTA, Estados Unidos, abr. 8, 2005.- La lluvia volvió a entorpecer el Masters de Augusta, dando al traste con la segunda ronda, justo después que se había logrado completar la primera. Cuando la actividad de este viernes fue suspendida al mediodía, tres golfistas, Chris DiMarco, Luke Donald y David Howell, compartían la cima del torneo con anotaciones de cinco bajo par.
Más allá de la actuación de un jugador, el tema obligado era el clima, como ha sido la constancia toda esta temporada en el tour de la PGA.
El inicio del primer torneo grande del año arrancó con una demora de casi cinco horas y media por los aguaceros. Ello obligó a un formato de dividir los puntos de salida de los golfistas: la mitad desde el primer hoyo y los otros en el noveno.
Aún así, sólo 24 de los 92 golfistas lograron completar a tiempo la primera ronda, y el resto no pudo completar la faena hasta la mañana del viernes.
Apenas todos lograron realizar el recorrido total a los primeros 18 hoyos, otro diluvio se desató y dejó maltrecho el campo, con zonas cubiertas por lagunas.
Pese a los esfuerzos de los trabajadores del club en arreglar y secar el campo, alrededor de las 4 de la tarde, los directivos del torneo optaron por aplazar la jornada, al constatar que el pronóstico del clima auguraba más lluvias torrenciales.
La ronda del sábado comenzará a las 8 de la mañana.
Howell aprovechó la lluvia para almorzar con su novia y dormir una hora en la sede del club. Durmió junto a "Padraig Harrington", dijo Howell con una gran sonrisa. "Estaba roncando (Harrington) cuando me desperté".
El clima ha sido un desastre para el golf estadounidense en lo que va de año. Es la novena ocasión en los últimos 15 torneos del PGA Tour en que lluvias o tormentas suspende jornadas completas. La semana pasada, el clásico BellSouth en Atlanta quedó recortado a tres jornadas y se terminó el lunes. Normalmente los torneos arrancan el jueves y concluyen el domingo.
Quizás a Tiger Woods, uno de los favoritos, le venga bien la interrupción, ya que no ha empezado con buen pie y entregó una tarjeta de 74 golpes, dos por encima del par.