AUGUSTA, Estados Unidos, abr. 9, 2005.- El golf español vivió un día oscuro en Augusta, tras la impotencia mostrada por Sergio García y José María Olazábal para salvar el corte, y sólo el andaluz Miguel Ángel Jiménez se salvó de la quema por un solo golpe para seguir en una competición que domina con más amplitud (4 golpes) el estadounidense Chris DiMarco (10 bajo par). "Mucha suerte señores. El día será largo", dijo el árbitro Thomas O'Toole a Olazábal -bicampeón del Masters-, Bjorn y Leonard nada más sonar, a las 8.30 horas, los cuatro bocinazos que marcaban el comienzo de una jornada aplazada que, en el caso del español, podía haber sido de 35 hoyos, en el supuesto de que hubiese pasado el corte.
Sin embargo, en un día brumoso como en Donosti, en donde Olazábal y García salían con las pinturas de guerra para remontar sendos 77 de la primera vuelta, nada salió como estaba previsto.
"Me he ido desangrando por el campo", dijo Olazábal, que se despidió este año del Masters con 77 y 76, su peor anotación desde 1987 y la misma con la que agarró las maletas el veterano Jack Nicklaus.
Olazábal, que un "putt" de metro y medio y luego otro similar le evitaron hace sólo seis días ganar el BellSouth Classic, se marchó de Augusta con las manos vacías y con la sensación de que ese palo, otra vez, le había abandonado.
El más ofuscado era, en cambio, García, quien ni siquiera se detuvo hablar con la prensa. Incapaz de bajar el par, falló el corte por un golpe y se marchó de Augusta de la forma más apresurada y lastimosa que se le recuerda desde que debutase en 1999.
Sólo Jiménez, quizá el menos presionado de los españoles y el que no contaba en los pronósticos, logró escapar del infierno aunque fuese por la mínima, igual que el surafricano Ernie Els, el tercero del mundo.
Jiménez se la jugó en el hoyo 15 y 16 y le salió bien, lo justo para seguir adelante, aunque sin opciones al título. Ese camino sí que quedó más despejado para su compañero de partido DiMarco, tras derramar sobre el campo un juego extraordinario, hoy con unos 67 inmaculados, con cinco "birdies" y con un solo "bogey" tras 36 hoyos. Cifras absolutamente inalcanzables por el momento ni siquiera para los favoritos Singh, Tiger y Mickelson.
DiMarco, que en 2001 dilapidó su liderato en Augusta en las dos primeras rondas y que el año pasado salió empatado en el liderato con el finalmente campeón Mickelson, parece maduro a sus 36 años.
Thomas Bjorn le sigue en la tabla a cuatro golpes, después de lograr dos "eagles" casi seguidos, mientras que Tiger se recuperó de una primera mala jornada y se ha situado tercero a seis impactos de la cabeza.
Singh, el número uno del mundo, desplegó un juego de contención y conservador en el día que más se habló de él en Augusta debido a sus suspicacias sobre los clavos devastadores que usa Mickelson en sus zapatos.
El fiyiano, que ganó el Masters en 2000, sigue en la carrera hacia el título desde la cuarta plaza, a siete golpes del líder, empatado con el inglés David Howell.