AUGUSTA, Estados Unidos, abr. 11, 2005.- A Tiger Woods se le saltaron las lágrimas en pleno discurso oficial con su cuarta Chaqueta Verde ya sobre los hombros, quien poco después, en conferencia de prensa, admitió que "pensar en mi padre me ha dado un poco más de fuerza para vencer". Earl Woods, militar retirado y padre de Tiger, que le puso ese nombre al mejor golfista del mundo en memoria de un combatiente de la guerra de Vietnam, atraviesa un delicado estado de salud y no pudo seguir a su hijo durante la semana del Masters.
"Está luchando, está luchando. No le ha sido posible estar aquí hoy. Su salud lleva mal todo el año", comentó Tiger. "Esa es la razón por la que hice 63 golpes en el Doral, justo el día de su cumpleaños. Pensar en él me ha dado un poco más de fuerza para la pelea", admitió el número uno del mundo.
"El desempate he dado los mejores golpes de la semana. La madera tres de salida fue perfecta; luego el hierro ocho fue igualmente magnífico y, obviamente, gané con un buen putt", indicó Tiger.
"Probablemente me causó más satisfacción el primer Masters que gané (1997). Eso me dio muchos años de exención en el circuito, que entonces era mi meta", dijo Tiger, quien no obstante precisó: "este título es también especial puesto que es el primero que consigo después de mi cambio de swing. He trabajado mucho en los últimos años en mi juego y he hecho muchos cambios, por lo que ganar este Masters tiene un significado especial".