LAS VEGAS, Estados Unidos, mayo 7, 2005.- El estadounidense Diego Corrales se levantó en dos ocasiones de la lona en el décimo episodio para poner fuera de combate en esa misma vuelta al mexicano José Luis Castillo para apoderarse del título de peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y unificarlo con el de la Organización Mundial (OMB), que ya poseía. Corrales puso fuera de combate a Castillo en el 2.06 minutos del décimo asalto.
En una fragorosa pelea, en la que el público estuvo de pie en buena parte, sobre todo en el décimo asalto, Corrales no sólo conservó su corona avalada por la OMB, sino que se apoderó del cetro del CMB, que poseía Castillo.
La pelea fue la principal de la cartelera que se presentó en el Mandalay Bay de Las Vegas, Nevada.
Ambos peleadores estuvieron dispuestos a hacer una pelea cerrada, sin otorgar espacios, y tratando de presionar a su rival, lo que dio como resultado que el combate fuera aguerrido prácticamente desde el inicio del primer asalto, hasta el décimo, cuando concluyó.
Castillo sufrió una herida en la ceja izquierda, durante el cuarto episodio, lo que pudo marcar el inicio de su declive, ya que en el quinto asalto Corrales empezó a hacerse del control de la pelea.
A pesar de que el estadounidense manejaba el combate por poca diferencia, Castillo seguía enfrascándose en una pelea a corta distancia, que provocaba un constante castigo de ambas partes.
El mexicano parecía retomar el control en el sexto episodio, pero en el séptimo fue detenido con un poderoso gancho al hígado, en tanto que Corrales sufrió una hinchazón pronunciada en el párpado izquierdo.
El octavo y noveno asaltos fueron tan intensos como los anteriores, y las acciones se incrementaron en el décimo y definitivo.
Castillo envió a Corrales a la lona en dos ocasiones durante la décima vuelta, y en ambas se levantó después de recibir la cuenta de protección.
Sorprendentemente Corrales se recuperó y regresó de una virtual derrota para enviar a Castillo sobre las cuerdas, en donde lo castigó sin tregua, por lo que el árbitro Tony Weeks se vio obligado a detener la pelea.