PISTOIA, Italia, mayo 14, 2005.- El ciclista Koldo Gil, del Liberty Seguros, logró la primera victoria española en la 88a. edición del Giro de Italia al imponerse en solitario en la séptima etapa entre Grosseto y Pistoia, de 211 kilómetros, que resultó más dura y selectiva de lo esperado debido al fuerte ritmo, que se impuso prácticamente desde el comienzo. Koldo Gil invirtió en los 211 kilómetros 5 horas, 8 minutos y 17 segundos, 20 segundos menos que el grupo de Damiano Cunego y Danilo Di Luca que recupera la camiseta de líder, ya que Bettini necesitó casi dos minutos más para completar el trazado.
Ahora la general queda con Di Luca al frente seguido de Cunego a 26 segundos, Celestino y Simoni a 54 y Scarponi, compañero del flamante ganador de la etapa; se sitúa quinto a 1:16 minutos.
La victoria del español no es ninguna sorpresa, pues desde hace varios días es uno de los más activos y en la tercera etapa a punto estuvo de conseguir la victoria, pero una avería mecánica se lo impidió.
Es el triunfo a la constancia, ya que día tras día se ha metido en alguna de las muchas escapadas que se han registrado y en esta ocasión la aprovechado a la perfección, ya que fue uno de los componentes de una fuga que nació hacia el kilómetro 32 y en la parte final, la más dura, en la subida al alto de Sammome, fue el más fuerte al aprovechar un tirón del italiano Zampieri para irse en busca de la victoria.
Koldo Gil realizó una ascensión espectacular. Seis kilómetros duros, pero que los superó sin agobios, a pesar de las duras rampas, que en algunos momentos eran del 15 por ciento. En un abrir y cerrar de ojos dejó la compañía del resto grupo de escapados que poco a poco fueron absorbidos por un pelotón donde el dúo Cunego y Simoni impusieron un ritmo endiablado al quedar cortados a las primeras de cambio Basso y el líder en la salida Bettini.
La jornada, considerada de media montaña, con los altos de San Boronto (2a) y Sammommé (1a.), en la parte final de la misma, resultó más decisiva de lo esperado, a pesar de que llegaba en la víspera de la primera contrarreloj individual del Giro.
Fueron dos etapas en una, pues en la primera parte de la misma, el terreno se prestaba a buscar el triunfo desde lejos y así lo hicieron 21 corredores que se fueron cuando tan sólo se llevaban 32 kilómetros.
Corredores que no cuentan para la general final y por ello que contarán con el visto bueno del gran grupo. El mejor clasificado de ese pelotón puntero era el italiano Celestino (Domina), a tan sólo 49 segundos, por lo que durante muchos kilómetros pasó a ser el líder provisional de la carrera, ya que el hueco que llegaron a abrir superó los diez minutos.
Un pelotón muy numeroso en el que, como ya viene siendo habitual en las últimas jornadas, varios de los componentes ya lo han intentado casos de los españoles Koldo Gil, José Luis Carrasco, Ángel Gómez y Joaquín Rodríguez; el colombiano Iván Parra, el alemán Strauss o el holandés Eltnik.
Poco a poco ese grupo se fue reduciendo y al pie del Sammomé, a unos 20 kilómetros para el final, llevaba la hora de la verdad, pues del grupo de escapados se fueron Zampieri y Koldo Gil que conseguí dar de rueda sin problemas al italiano; mientras que en el pelotón principal Cunego y Simoni se dieron cuenta de que tanto Garzelli, que luego sufrió una caída como Bettini pasaban momentos de crisis.
Por la cima del Sammome, el español coronaba con un minuto de ventaja sobre Fertonani y 1:15 sobre el grupo de Cunego en el que además de Simoni estaban también el venezolano Rujano y los italianos Savoldelli, Di Luca y Celestino. Bettini, Garzelli y Cioni entre otros se dejaban ya dos minutos.
En la pronunciada bajada Koldo Gil no quiso arriesgar y se limitó a dosificar su renta, ya que tras esos seis kilómetros de descenso llegaba la recta de meta, por lo que el triunfo no se le podía escapada, a pesar de que el grupo de Cunego, que levantó los brazos pensando que había ganado, más que correr volaba para intentar sacar el máximo tiempo posible a Basso y compañía.
Un triunfo que sabe a gloria al corredor español y al mismo tiempo sirve para ratificar el buen momento por el que atraviesa, ya que no hace mucho se imponía con claridad en la Vuelta a Murcia, momento de forma que está aprovechando para brillar en una de las grandes como es el Giro de Italia.
Mañana se disputará la octava etapa, una contrarreloj individual, de 45 kilómetros, entre la localidad de Lamporecchio y Florencia, con el alto de Pinone, catalogado de tercera categoría y cuya cúspide esta en el kilómetro 19. Un alto que, a buen seguro, va a pasar factura a muchos de los que salgan a disputar la crono, pues es muy tendido, cerca de ocho kilómetros y en algunos tramos el desnivel llega al ocho por ciento.