FLORENCIA, Italia, mayo 15, 2005.- El estadounidense David Zabriskie, del equipo danés CSC, estrenó su palmarés en el Giro de Italia al imponerse con autoridad en la primera contrarreloj larga de la carrera confirmando así sus excelentes cualidades para esa modalidad ciclista y el italiano Danilo di Luca (Liquigas) se consolida al frente de la general tras realizar una buena crono. Era el primer envite serio del Giro'05, la contrarreloj individual de 45 kilómetros, entre la localidad de Lamporecchio y la ciudad de Florencia, en la que el italiano Basso, fue el mejor de los aspirantes al podio sacando una importante renta, especialmente a Simoni y Cunego. Zabriskie, un corredor nacido hace 27 años y profesional desde la temporada 1999, invirtió en los 45 kilómetros 58 minutos y 31 segundos, lo que significa una media de 46,1 km-h. Tras él los mejores registros fueron para su compañero de equipo Iván Basso a 17 segundos, Savoldelli a 44 y Bruseghin a 48. Tanto Cunego como Simoni se dejaron más de dos minutos.
La general, tras la primera crono larga del Giro queda con Danilo Di Luca al frente seguido por sus compatriotas Iván Basso a 9 segundos, Paolo Savoldelli a 35, Damiano Cunego a 1:15 y Dario Cioni a 1:27 minutos; mientras que Garzelli se va a 1:35 y Simoni a los 2:11 minutos.
Diferencias que sin ser importantes dejan claro que los rodadores, los especialistas en la lucha contrarreloj aprovecharon su oportunidad para arañar algunos segundos para afrontar la montaña con un poco más de garantías, especialmente en el caso de Basso, sin duda el gran triunfador dentro de ese grupo de aspirantes al podio final.
Un circuito bastante exigente en su primera mitad, con el alto de Pinone, puntuable de tercera categoría y cuya cima estaba en el kilómetro 19. Un comienzo con trampa, pues fueron muchos los corredores que dosificaron más de la cuenta para afrontar la segunda parte del trazado completamente llano y cuando quisieron reaccionar ya no tenían terreno para recuperar los segundos que se habían dejado al comienzo.
El triunfo del estadounidense David Zabriskie no es ninguna sorpresa, pues es un especialista en pruebas cronometradas, aunque en esta ocasión contaba con el hándicap inicial del altillo, algo que superó sin mayores agobios y logró mantener el ritmo hasta el final con un acoplamiento perfecto sobre su máquina, algo que no lograron otros especialistas, casos del español Aitor González o el ucraniano Serguei Honchar, vencedor el pasado año, entre otros.
Zabriskie salió de los primeros, concretamente el 19, tras él resto del pelotón que conocedor de su referencia, no fueron capaces de rebajar los 58 minutos 31 segundos con los que paró su reloj al final de los 45 kilómetros.
El corredor estadounidense se dio a conocer en esta modalidad ciclista el pasado año, en la Vuelta a España, pues aunque acudía con la vitola de campeón de su país, en la crono de la prueba española arrasó.
Algo similar ha hecho en la esperada contrarreloj individual del Giro, pues más que correr voló y su registro lejos de ser una referencia para los primeros de la general y los especialistas fue una especie de losa, pues en ningún momento, en los puntos intermedios, estuvieron muy lejos de las marcas del estadounidense y en ese afán de recuperar segundos en la parte final hizo que su pedaleo fuera un tanto irregular.
La contrarreloj individual estuvo dedicada al legendario Gino Bartali, uno de los corredores más grandes en la historia del ciclismo y que en su amplio y exquisito palmarés destacan tres Giros de Italia, dos Tour y cuatro Milán-San Remo entre otras muchas carrera.
El Giro seguirá homenajeando a sus figuras y en la próxima etapa el recordado será el malogrado Marco Pantani, fallecido hace poco más de un año en extrañas circunstancias y que también inscribió su nombre en el palmarés de la carrera en la edición de 1998, año que también se impuso en el Tour de Francia.
Mañana se disputará la novena etapa, con salida Florencia y llegada en Ravanna, en la costa del Adriático, de 139 kilómetros y el alto de Muraglione, catalogado de segunda categoría y cuya cúspide esta en el kilómetro 51, un puerto muy tendido con ocho kilómetros de ascensión con desniveles que llegan al diez por ciento en algunos tramos.