LONDRES, Reino Unido, mayo 20, 2005.- El encarcelado vicepresidente del COI Kim Un-yong renunció este viernes ante la posibilidad de que el organismo olímpico vote por su expulsión en julio. El dirigente de 74 años, que cumple una sentencia de dos años por desfalco y soborno en su país Corea del Sur, está suspendido del Comité Olímpico Internacional desde hace más de un año.
Kim, miembro del comité desde 1986, había sido una de las figuras más poderosas en el movimiento olímpico.
El dirigente presentó su renuncia en una carta al presidente del COI, Jacques Rogge.
"La junta ejecutiva del COI aceptó la renuncia del Sr. Kim, que por consiguiente pone fin al procedimiento de expulsión", dijo el COI en una declaración lacónica.
La junta había recomendado en febrero la expulsión de Kim porque "dañó gravemente la reputación del movimiento olímpico".
La asamblea del COI tenía previsto votar para decidir su expulsión en su reunión de julio en Singapur. Kim era el delegado del COI de mayor rango que enfrentaba esa posibilidad, y las autoridades surcoreanas lo habían presionado para que renunciara.
Kim, que fue segundo detrás de Rogge en la elección que decidió el presidente del COI en el 2001, fue suspendido el año pasado de todos sus cargos en el COI tras su arresto en Surcorea. El tribunal supremo de ese país ratificó en enero la sentencia a dos años de prisión, lo que despejó el camino para que el COI considerase la expulsión.
Rogge propone una política de "tolerancia nula" a toda falta de ética. Kim ha protestado su inocencia y ha dicho que los cargos contra él tuvieron motivaciones políticas.
Kim fue condenado por desfalco a la Federación Mundial de Taekwondo, la sede mundial de ese deporte y otras organizaciones deportivas que controlaba. También fue condenado por desfalcar 676.000 dólares de fondos donados por la firma surcoreana Samsung.
El dinero había sido donado a la Federación Mundial de Taekwondo y la Asociación General de Federaciones Deportivas Internacionales, que eran dirigidas por Kim. Se le acusó de usar el dinero para contribuir a la financiación de su candidatura presidencial al COI.
Kim desempeñó un papel prominente en las olimpíadas de 1988 en su país y fue decisivo para conseguir la aprobación del taekwondo como deporte olímpico a partir de las olimpíadas de Sydney en el 2000.