PARIS, Francia, mayo 22, 2005.- Inicia el Roland Garros este lunes con el recuerdo de la impresionante final del pasado año entre Gastón Gaudio y Guillermo Coria, y con la duda de quién tomará el relevo, si de nuevo un argentino o un español, o si el suizo Roger Federer será capaz de ganar el único Grand Slam que le falta, en un año en el que un vendaval llamado Rafael Nadal ha desembarcado en París. Todos, o casi todos los ex números unos consultados en las últimas semanas ofrecen esas apuestas. París será este año coto privado, o bien de un hispanohablante o de Federer, que con su exitosa defensa en la tierra de Hamburgo parece preparado a tomar la capital francesa por primera vez.
Y entre las cábalas, y sin ningún tipo de duda, aparece el manacorí Rafael Nadal, que quiere celebrar su 19 cumpleaños todavía vivo en París, lo que significaría que estaría ya en las rondas finales.
Nadal se ha ganado este favoritismo a pulso. Se ha metido en el bolsillo cinco torneos antes de llegar a París: Costa de Sauipe (Brasil), Acapulco (México), Montecarlo, Barcelona y Roma, todos ellos en tierra, una superficie en la que presenta el mejor balance de todos los competidores, con 33 partidos disputados y solo dos derrotas. Pero el zurdo de Manacor debuta en este Grand Slam, después de dos intentos fallidos por lesión.
Será pues su prueba de fuego, y además tendrá que soportar una tremenda presión mediática durante las primeras rondas y calmar sus intensos deseos de ganar un torneo, que si no este año, sí en los siguientes, parece destinado a ocupar un lugar en su vitrina. En cualquier caso, si logra hacerse con la Copa de los Mosqueteros, sería el primero en conseguirlo en su primera intervención desde el sueco Mats Wilander en 1982.
El cuadro masculino ofrece solo una baja de importancia, la de australiano Lleyton Hewitt, aunque también faltarán el sueco Joachim Johansson y el estadounidense Taylor Dent, ausencias que han colocado a Juan Carlos Ferrero entre los cabezas de serie.
Para Federer, que cayó en el 2004 en tercera ronda contra el brasileño Gustavo Kuerten, la apuesta de ganar París es casi obligatoria para él. Es el único grande que le falta, y no quiere pasar a la historia como Pete Sampras que nunca pudo levantar la Copa.
Sus seis títulos, Doha, Rotterdam, Dubai, Indian Wells, Cayo Vizcaíno y Hamburgo, le confieren una vitola de invencible, mas si se tiene en cuenta que solo el ruso Marat Safin, en las semifinales del Abierto de Australia y el francés Richard Gasquet, en cuartos en Montecarlo, han sido capaces de vencerle este año.
Pero sin duda, es el fenómeno Nadal el que flota en el ambiente. Fenómeno que ha dejado casi eclipsados a otros españoles cuya experiencia y ambición todavía perduran, como Carlos Moyá, campeón en 1998 y Juan Carlos Ferrero, finalista en el 2002 y vencedor en 2003. Y a jugadores más jóvenes, como el alicantino David Ferrer, con 19 victorias en tierra que le llevaron a ser finalista en Valencia y semifinalista en Roma.
En la nómina de latinoamericanos la armada argentina se presenta tan fuerte como en los últimos años con siete participantes, y cinco de ellos entre los favoritos: Gaudio (5), Coria (8), Guillermo Cañas (9), David Nalbandián (10) y Juan Ignacio Chela (31).
Coria y Gaudio parecen, sin dudas, los más preparados para las dos próximas semanas, pero el hambre de victoria del primero, tras tener casi en su bolsillo el título el pasado año, contrasta con la indecisión del "Gato", ganador esta temporada en Viña del Mar, Buenos Aires y en Estoril, pero que en Dusseldorf dejó entrever su poca convicción para defender el título.
Si el campeón masculino parece no ofrecer, salvo sorpresas, demasiadas dudas, en el femenino si puede haberlas. El duelo del 2004 entre las rusas Anastasia Myskina y Elena Dementieva, parece difícil de repetirse tras la vuelta a las pistas de la belga Justine Henin-Hardenne, campeona en el 2003.
Sus tres títulos en tierra, Charleston, Varsovia y Berlín, confieren a la jugadora de Lieja ese favoritismo, solo perturbado por la amenaza de la francesa Amelie Mauresmo, ganadora en Amberes y Roma o por el título logrado en Estambul por la estadounidense Venus Williams, finalista en el 2002.