WIMBLEDON, Gran Bretaña, jun. 17, 2005.- A menos de tres días para que empiece Wimbledon, el suizo Roger Federer se muestra tranquilo pese a la presión de ser el gran favorito. El número uno del mundo busca su tercer triunfo consecutivo sobre la hierba del All England Club. El cartel de favorito lo tiene bien merecido. En el último año tiene una marca de 91-5 y ha ganado 14 de los 19 torneos en los que ha participado. Quizás algo más impresionante: Ha ganado las últimas 20 finales que ha disputado y su registro sobre hierba es de 29 victorias consecutivas, a 11 del récord de Bjorn Borg.
"Roger está muy por encima del resto", dice la leyenda Pete Sampras.
Federer insiste en que no siente presión alguna en su nuevo asalto al torneo. En 70 años, sólo Sampra y Bjorg han ganado Wimbledon tres veces consecutivas.
"Estaba más preocupado el año pasado, defendiendo mi título de Wimbledon", dijo. "Ahora es más fácil para mí lidiar con la situación".
Esta temporada sólo ha perdido 3 partidos de 54, pero dos en semifinales de Grand Slam: contra Marat Safin en Australia y Rafael Nadal en Francia.
"Siempre busco mejorar", dijo Federer. "Sé que puedo atacar más".
El estadounidense Andy Roddick se ha erigido como el candidato más apto para batir a Federer, aunque no se muestra muy seguro de poder lograrlo.
"El que pierda Federer es muy raro, pero cuando lo hace parece un poquito más humano", dijo Roddick.
Nadal, que venció con contundencia a Federer en Roland Garros, no cree que esté preparado para el gran asalto y ha reiterado en numerosas ruedas de prensa que está en Wimbledon para aprender.
“Será interesante ver a Nadal sobre hierba", dijo Roddick, quien en teoría podría medirse al español en semifinales. "No se si es el terreno que más le conviene a su juego, pero ha dejado muy claro que no hay que subestimarlo".
Además de Federer y Roddick, Lleyton Hewitt, ganador de Wimbledon en el 2002, y la eterna esperanza británica Tim Henman, tienen papeletas para amargar a los dos favoritos.
La final del año pasado, Roddick-Federer, podría repetirse, pero el estadounidense deberá encontrar otra alternativa además de su servicio para batir al impecable suizo.
El año pasado, Roddick arrancó con servicios rapidísimos, pero a medida que avanzó el partido, la intensidad de Federer comenzó a cansar el brazo del estadounidense, cuyos servicios se desplomaron en velocidad.