LONDRES, Inglaterra, jun. 21, 2005.- El estadounidense Andy Roddick, uno de los señalados para terminar con el reinado en Wimbledon del suizo Roger Federer, desveló sus intenciones en el tercer Grand Slam del curso y se impuso al checo Jiri Vanek, primer obstáculo en el trayecto, en tres sets (6-1, 7-6 -4- y 6-2). Como carta de presentación, la raqueta de Nebraska firmó catorce saques directos. El más veloz a 227 kilómetros por hora. Números nada excepcionales para lo que acostumbra el finalista del año pasado.
En su triunfo, sin excesivos sobresaltos y ante un rival tajantemente inferior, Roddick se acomodó gracias a los excesivos errores no forzados de su rival. Vanek erró en veintinueve puntos, lo que allanó más el camino del norteamericano.
El estadounidense solventó en un abrir y cerrar de ojos el primer parcial. Con un saque sólido -sólo lo perdió una vez en todo el partido- que facilitó la resolución de los puntos. Sin embargo, tuvo que esforzarse más en el segundo parcial, cuando el checo aventuró cierta mejoría y atisbó una esperanzadora reacción.
No permitió que el duelo se alargase y Roddick evitó problemas en el 'tie break' para cerrar el choque con un contundente 6-2 en el tercero.
El tenista de Nebraska, segundo favorito, espera al vencedor del duelo entre el italiano Daniele Bracciali y el croata Ivo Karlovic, otro afamado sacado.
Las tradicionales dificultades que suele evidenciar el argentino Guillermo Coria sobre las superficies de hierba pasaron de largo en el arranque del sudamericano en el torneo de Wimbledon, donde arrasó al alemán Tomas Behrend, al que venció en tres mangas (6-1, 6-2 y 6-2).
A pesar de la distancia que diferencia a ambos en el ránking, el sudamericano es sexto en la lista de entradas y el germano está más allá de los cien primeros puestos, el césped suele estrechar los márgenes. Sobre todo cuando teóricamente, Behrend está auxiliado por un tipo de tenis más adaptado a las canchas rápidas.
De hecho, en el único enfrentamiento previo, jugado en tierra, el alemán de origen brasileño ofreció mayor resistencia al sudamericano (7-5 y 6-1).
No fue el caso en Wimbledon, donde el decimoquinto favorito apabulló a su adversario desde el arranque. No tuvo capacidad de reacción Behrend, que pareció entregado a su destino desde el principio y facilitó el tránsito de la raqueta de Rufino hacia la segunda eliminatoria, donde le espera el ganador del partido entre el británico Jonathan Marray y el belga Xavier Malisse.