LONDRES, Inglaterra, jun. 23, 2005.- La pista número uno del All England Tennis Club fue de nuevo un territorio hostil para el español Rafael Nadal que cayó ante el luxemburgués Gilles Muller, 69 del mundo, en la segunda ronda de Wimbledon por 6-4, 4-6, 6-3 y 6-4. Hace dos temporadas y en esa misma pista, cuando Nadal contaba con 17 años, el tailandés Paradorn Srichaphan le apartó del cuadro en la tercera ronda en su primera intervención en el Grand Slam inglés. Nadal abandonó entonces aquel recinto igualando al alemán Boris Becker, como el más joven jugador en alcanzar esa instancia. Hoy perdió la posibilidad de aspirar al segundo puesto de la clasificación mundial.
Esta vez fue ha sido Muller, finalista junior de este torneo y campeón del Abierto de Estados Unidos en esta categoría en el 2001, temporada en la que se convirtió campeón del mundo, quien se encargó de despedir al actual rey de Roland Garros en dos horas y 28 minutos.
Con su victoria Muller impidió la repetición del duelo entre el francés Richard Gasquet y la raqueta de Manacor. Una gran confrontación entre dos jóvenes aspirantes a número uno del mundo que ya levantó pasiones hace cuatro semanas en la tercera ronda de París, donde el español brilló con su tenis.
Gasquet si avanzó este jueves al derrotar al belga Gilles Elseneer, por 7-6 (7), 7-6 (3), 6-7 (3) y 6-2.
Las buenas vibraciones logradas por Nadal al imponerse con autoridad al estadounidense Vincent Spadea en su debut este año en Wimbledon quedaron destrozadas de golpe. El de Manacor no encontró la fórmula para imponer su juego ante Muller, a quien había aniquilado este año en tierra, en el torneo de Barcelona, por un contundente 6-0 y 6-2.
El mejor saque del luxemburgués quien ganó el 84% de los puntos con su primer servicio, sus golpes planos y tenis fácil en hierba fueron un durísimo obstáculo para Nadal, que hoy falló en una de sus especialidades, convertir los puntos de ruptura. El manacorense dispuso de 13 durante todo el partido, y solamente materializó uno, que le dio ventaja en el segundo set (5-3) para hacerse con este parcial en 38 minutos.
Pero Nadal no tuvo su mejor día hoy. Le faltó recursos con su servicio, un arma que debe mejorar de inmediato, y tampoco fue estable ante un jugador que no maravilla por su tenis, pero que tiene oficio en pista rápida a pesar de sus 22 años.
Además el español se encontró con un rival que jugó a un nivel altísimo (53 golpes ganadores) y que no se intimidó a la hora de cerrar el partido. Con todo esto, el manacorense actuó siempre a remolque, mientras que Muller, muy tranquilo, rompió el saque de Rafa en los momentos oportunos.
Wimbledon se queda sin el ‘Pirata’, sin ‘Jerónimo’, sin el ‘Niño Prodigio’ demasiado temprano para las expectativas que había levantado Nadal este año. El manacorense había dejado claro desde el principio que esta edición era sólo para aprender a ganar aquí en el futuro y Muller, le enseñó la fórmula.
El luxemburgués se abre paso, y ya ha hecho historia para su país. Se había convertido en el primer jugador de esta nacionalidad en ganar un partido en un Grand Slam desde que comenzó la Era Open (1968) al derrotar a Félix Mantilla y ahora es el verdugo del actual campeón de Roland Garros.