LONDRES, Gran Bretaña, jun. 25, 2005.- A punto de completar la primera semana y de llegar al ecuador del torneo de Wimbledon, el tercer Grand Slam del año se ha quedado sin representación española en el cuadro individual femenino tras la eliminación de Conchita Martínez. Es la veterana aragonesa, que en abril cumplió 33 años, la única raqueta de España que ha conseguido incluir su nombre entre el palmarés de uno de los eventos más renombrados del circuito. El mayor, sin duda, sobre hierba. Donde ni siquiera su coetánea Arantxa Sánchez Vicario, la tenista más reputada de la historia hispana -con dos Roland Garros y un Abierto de Estados Unidos-, pudo completar un triunfo.
El tenis femenino español se sostiene todavía entre recuerdos de entonces. De los buenos momentos de la catalana y de los últimos coletazos en la carrera de la de Monzón, que ganó el privilegio de conquistar Wimbledon hace ya once años.
Desde aquella final contra la leyenda estadounidense Martina Navratilova en 1994, el panorama de mujeres está a la espera de la llegada de buenas noticias en los torneos.
Mientras que en los cuadros masculinos la proliferación de tenistas disfrutan de un paulatino crecimiento generación tras generación, sólo las sombras prevalecen a espaldas de los ya lejanos éxitos de Arantxa y Conchita.
Sólo los triunfos como doblista de Virginia Ruano, acompañada de la argentina Paola Suárez, revelan la estancia española en el tenis femenino.
Un hecho evidente es el torneo londinense, donde la madrileña, precisamente, fijó en los octavos de final de 1998 el mejor registro de una española desde la conquista, cuatro años antes, de Conchita Martínez. Entre medias, dos finales jugadas por Arantxa -1995 y 1996- que perdió contra la alemana Steffi Graff.
En esta ocasión, ninguna ha sido capaz de alcanzar la cuarta ronda que estableció Ruano hace siete ediciones. El adiós de Martínez, en una de sus peores versiones, de las que hace unos años impidieron la adquisición de un palmarés muy superior, dejó huérfano de españolas a los momentos suntuosos de Wimbledon.
De las siete que comenzaron su aventura en el torneo del 2005, cinco se estancaron en la primera ronda: Virginia Ruano, Anabel Medina, Arantxa Parra Santonja, Nuria Llagostera y Marta Marrero.
María Antonia Sánchez Lorenzo cayó en la segunda eliminatoria, derrotada por la francesa Amelie Mauresmo, tercera favorita. Y Conchita Martínez, después de batir a la ucrania Katerina Bondarenko y a la portorriqueña Kristina Brandi, sucumbió ante la checa Kveta Peschke, situada en el puesto 62 del ránking femenino y a la que había derrotado previamente en sus dos duelos particulares.