Venus Williams gana Wimbledon por tercera vez



por: Agencia
Fuente: EFE




La estadounidense Venus Williams se corona campeona de Wimbledon al superar a Lindsay Davenport






WIMBLEDON, Inglaterra, jul. 2, 2005.- La estadounidense Venus Williams, 14 favorita, ganó el título de Wimbledon por tercera vez en su carrera, tras derrotar este sábado a su compatriota Lindsay Davenport, primera favorita, por 4-6, 7-6 (4) y 9-7.

Este es el quinto título de Grand Slam que consigue la mayor de las hermanas Williams. Wimbledon 2000, 2001 y 2005, y Abierto de Estados Unidos 2000 y 2001, son su cosecha en este apartado.

Venus, de 25 años, se impuso en dos horas y 45 minutos, en un tercer set lleno de suspenso, de 78 minutos de duración, y el más largo en la historia de las finales femeninas de este torneo desde que en 1949 Louise Brough venció a Margaret Osborne Dupont, por 10-8, 1-6 y 10-8.

La ganadora celebró el título dando saltos en la central, mientras se aferraba con una alegría inusitada a la bandeja de plata, símbolo de su victoria. No era para menos, pues había ganado su quinto título del Grand Slam cinco años después de alzar el primero de sus dos trofeos en el All England Tennis Club, cuando derrotó precisamente a Davenport en la final, y cuatro tras su último triunfo en el Abierto de Estados Unidos.

Lo hizo además en unas circunstancias adversas, pues Venus estuvo a punto de salir derrotada.

Con mucho sufrimiento, pero quizás con menos dolor que el que padeció Davenport, quien sirvió para ganar el encuentro en el duodécimo juego del segundo set, perdiendo el saque en blanco. Luego desperdició una bola de partido en el décimo de la tercera manga, que hicieron despertar a Venus.

En esas dos ocasiones, la veterana jugadora de Palos Verdes tenía ya su espalda maltrecha y apenas corría por la pista central. Davenport había solicitado tratamiento después del séptimo juego del tercer set, aquejada de un fuerte dolor en la espalda que le hizo retirarse al vestuario para recibir masaje.

De vuelta a la pista, todo el buen juego de Lindsay se transformó en un calvario de dolor para ella. Apenas corría, confiaba únicamente en su servicio y su cara reflejaba claramente el dolor que sufría cada vez que intentaba agacharse para contraatacar.

Venus se encontró de regalo con un título que en principio no le estaba destinado. La mayor de las Williams, que había ganado sus tres duelos en hierba contra Davenport sin ceder un set (14-12 para Lindsay), había perdido la primera manga en 33 minutos, y deambulaba en la segunda, arrastrando un bajo porcentaje de primeros servicios y seis dobles faltas con lo que siempre estaba a merced de su rival.

Pero el cielo se abrió para ella cuando más cerca estaba del abismo. Fue en el duodécimo juego, cuando Davenport sirvió de forma desesperada para ganar, y cedió su saque en blanco. Venus aprovechó luego el desempate para hacerse con este parcial apuradamente por 7-4.

En el tercer set, Davenport de nuevo tuvo el partido ganado al situarse con ventaja de 4-2 y servicio, pero su espalda no aguantaba ya los trotes por la central y aunque tuvo una oportunidad para ganar el partido, la dejó escapar de forma lastimosa.

El encuentro transitó entonces de una forma bien diferente. Davenport solo buscaba conservar su saque. Y esa defensa era una muerte anunciada con su espalda bajo mínimos. Hubo larguísimos intercambios, uno de ellos con 27 golpes, y eso terminó por destrozar a Lindsay que cedió su servicio en el décimo quinto juego. Y ahí se acabó toda la historia.

El último Wimbledon de la de Palos Verdes se acababa de forma lastimosa. Y Davenport perdía su segunda final de Grand Slam este año ante una Williams, pues en Melbourne su verdugo fue Serena.

Venus agradeció al "Dios Jehová" que le hubiera dado "salud", tras ganar por tercera vez en su carrera este título.

Visiblemente emocionada, saltando de alegría y con lágrimas, la mayor de las hermanas Williams, recibió el trofeo con "agradecimientos" a "Dios", a su "familia" y a "todo el mundo" por el apoyo que había recibido.

"Tengo que dar las gracias al Dios Jehová por darme salud y a mi familia por estar aquí y a todo el mundo por estar conmigo", dijo Venus.

"Nadie pensaba que iba a lograr llegar aquí otra vez. Y yo simplemente esperaba a que volviera a salir el sol", comentó Williams con la bandeja de campeona en sus brazos.

Venus elogió a su rival, la número uno del mundo, Lindsay Davenport y aseguró que no podría haber competido "ante una jugadora mejor".

También recordó a su hermana Serena, que no estuvo en la final y a la que agradeció "los ánimos" que le había enviado.

Preguntada si ya se sentía como en casa en el All England Club, la campeona de Wimbledon comentó: "siempre es mucho mejor cuando se acaban los partidos".


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