BERLÍN, Alemania, sep. 5, 2005.- Aunque se demuestre que el ciclista estadounidense Lance Armstrong consumió EPO en 1999, Richard Pound, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), admitió que un castigo para el deportista parece improbable. Pound dijo que el siete veces campeón del Tour de Francia tiene "muy altas posibilidades" de haber incurrido en "actividades de dopaje", ya que los estudios que el Laboratorio Nacional de Detección de Dopaje Chatenay-Malabry (LNDD) realiza son confiables porque "está a la cabeza mundial en la investigación del EPO (erytropoyetina)".
En declaraciones a la prensa local, Dick Pound aseveró que no hay ningún motivo para creer que los análisis realizados a las muestras de orina obtenidas en 1999 se hayan hecho incorrectamente.
Aunque la AMA contempla sanciones para los atletas que se les descubra la ingesta de sustancias prohibidas, en el caso de Armstrong un castigo no está claro, pues en 1999 no existía un reglamento de la UCI respecto a esa sustancia.
Pound sugirió se lleven a cabo pruebas genéticas para determinar si las muestras de orina corresponden realmente al ciclista estadounidense, quien habría resultado positivo con EPO en seis controles antidopaje en igual número de etapas del Tour de Francia de 1999.
El LNDD y la AMA cuentan con los resultados de 46 pruebas positivas correspondientes a 1998 y 1999, sin embargo no tiene los nombres de los ciclistas que dieron positivo.
Los análisis de las muestras anónimas conservadas del Tour de esos dos años se hicieron en diciembre del pasado año con el propósito de afinar los criterios para la detección de positivos y lo hizo el laboratorio francés en colaboración con la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).