LAS VEGAS, Estados Unidos, oct. 5, 2005.- José Luis Castillo y Diego Corrales protagonizaron a principios de este año un combate tan sangriento y emotivo que incluso los aficionados más entusiastas del boxeo quedaron atónitos. Ahora, se preparan para la revancha. Sin embargo, sobre el combate del sábado se posa la sombra de Leavander Johnson, que falleció hace tres semanas a causa de los golpes que recibió en una pelea.
El boxeo es una profesión peligrosa y ambos púgiles son conscientes de ello. Ambos tuvieron suerte cuando se enfrentaron, aunque Corrales terminó con terribles dolores y una fuerte hinchazón en sus ojos.
A la mañana siguiente, Corrales no podía ver y tuvo que ponerse hielo durante dos horas para poder salir caminando.
Corrales sabía del riesgo y se la jugó peleando en un vibrante mano a mano con el mexicano Castillo en el centro del ring, ya que así lo hacen los boxeadores de casta.
En esa pelea, ambos pelearon como si sus vidas dependieran de ello, y en verdad así fue.
"Siempre quise pelear una guerra y lo logré. Uno siempre se pregunta si puede hacerlo. Estoy feliz porque lo hice", dijo Corrales.
Para el combate del sábado, uno debe preguntarse si cinco meses son suficientes para recuperarse de la paliza que se propinaron el mexicano y el estadounidense.
¨Vale la pena volver a poner la vida al borde del precipicio? Pareciera que para ambos la respuesta es un contundente sí.
Aparte del dinero y de que es la manera en que se ganan la vida, sendos púgiles son auténticos guerreros de un deporte donde dicho término realmente tiene un significado. Y de lado dejan episodios como la muerte de Johnson.
"Conocemos todo lo que puede pasar en este deporte. Amo lo que hago y amo mi trabajo, pero todo empleo en este mundo tiene un lado malo", dijo Corrales.
El 10 de mayo, Corrales se levantó dos veces en el décimo asalto de su combate con Castillo, para protagonizar una pelea épica que se recordará siempre en los anales del deporte. Ambos seguramente pagarán el precio en su longevidad como pugilistas, pero los dos ya están listos para el combate.
Por fortuna, ninguno correrá la suerte de Johnson, quien murió tras enfrentar al mexicano Jesús Chávez.
Johnson falleció al día siguiente de lesiones cerebrales. Su fallecimiento es el segundo de este año en Las Vegas, el cuarto en el país, a consecuencia de una lesión de ese tipo.
Para el sábado, Corrales y Castillo son conscientes de los riesgos, pero están más que dispuestos a aceptarlo.
"La brutalidad es lo que atrae a la gente. Lo sanguinario es lo que ha hecho grande al boxeo", dijo Corrales, cuya victoria de mayo le permitió adjudicarse las coronas del peso ligero del CMB y el OMB. "Tiene momentos elegantes y momentos brutales. Pero sigue siendo un gran deporte. Un mano a mano puede ser sublime".