CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 3, 2005.- El asfalto del Autódromo Hermanos Rodríguez quedó listo para la celebración del Gran Premio de México, luego de la tradicional, aunque intempestiva ceremonia de bendición realizada esta tarde en el podio de vencedores. Un poco antes de lo programado, los padres Carlos Rodríguez y Daniel García rociaron agua bendita, oraron por el bienestar de los pilotos y, para no desaprovechar la ocasión, se tomaron fotos con las suculentas finalistas del certamen Miss Champ Car.
De inicio sólo estuvieron presentes el mexicano Mario Domínguez, el español Oriol Servia y el francés Nelson Phillipe, aunque poco después fueron llegando otros pilotos, como los locales Homero Richards y Rodolfo Lavín.
"Estas ceremonias siempre son motivantes, siempre es bueno darse un tiempo para orar y encomendarse a Dios para que a todos nos vaya bien, para que no tengamos ningún accidente en la pista en esta profesión tan peligrosa", señaló Mario Domínguez.
Para Homero Richards fue un momento sumamente especial, porque se considera una persona religiosa. De hecho, por la mañana se dio una escapada para ir a la iglesia y ponerse en manos de la Virgen de Guadalupe.
Homero, que tendrá su debut en la Champ Car este fin de semana en el autódromo capitalino, siempre usa una camisa de la Virgen del Tepeyac debajo del nomex de piloto, pero esta vez no podrá hacerlo porque debe usar el atuendo antifuego.
No obstante, sí podrá llevar colgado al cuello una cadena de la guadalupana que le regalaron hace un año, justo antes de la operación a la que fue sometido para extirparle un tumor canceroso en la cabeza.
Con la bendición de la pista, el Hermanos Rodríguez se declara listo para iniciar la acción este viernes en Champ Car y Grand Am, aunque desde este jueves hubo entrenamientos especiales en el circuito de 4.75 kilómetros.