CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 6, 2005.- Tras finalizar en la decimosegunda posición, el piloto mexicano Mario Domínguez fue ovacionado este domingo por su gran actuación en el Gran Premio de México. “Es una pena que no pude subir al podium, di todo mi esfuerzo pero un contacto con Timo Glock nos dejó sin posibilidades de finalizar entre los primeros lugares. Gracias a toda la gente que me apoyó, fue increíble ver todas las tribunas llenas y ver ondear la bandera de México”, comentó Mario.
“Esta temporada a pesar de que estuve en un excelente equipo, no tuve la suerte de ganar carreras y pelear por el campeonato, espero que el próximo año sea diferente y esté en la cima del campeonato”, declaró el piloto mexicano.
Rodolfo Lavín terminó en la posición 15 en una temporada inestable, la cual no pudo iniciar por falta de patrocinios.
“No tuve la carrera que soñé, sabía que sería difícil ganar pero confiaba por lo menos meterme al podium. Espero no haber defraudado al público mexicano”, acotó el potosino.
“Sobre mi futuro con el equipo HVM el siguiente año no es seguro, pero buscaré la forma de seguir en la Champ Car ya sea con esta escudería u otra. Fue muy frustrante para mi no arrancar en Long Beach la campaña y no quiero que eso me vuelva a suceder en el 2006”, finalizó.
Por último Homero Richards, quien tuvo su debut en el serial estadounidense quedó en el lugar 16 de 19 pilotos en competencia. El mexicano no tuvo la posibilidad de adaptarse al auto y equipo por falta de tiempo. Sin embargo, confía en tener otra oportunidad en el futuro.
“No tenía nada que perder y sí mucho que ganar, para mi el haber participado en esta carrera fue algo grandioso, aunque me hubiera gustado terminar entre los primeros lugares”, dijo el piloto del HVM Racing. “Aprendí mucho del auto y cumplí un sueño, ahora sólo me resta trabajar para poder volver a correr aquí en el 2006 y ser más competitivo”, añadió.
El apoyo para los pilotos anfitriones nunca dejó de existir ya que las tribunas del Autódromo Hermanos Rodríguez lucieron repletas a comparación del sábado y viernes, días en los cuales no asistió la gente que se esperaba. En años anteriores el GP de México se había caracterizado por romper records de asistencia en este evento.