Se puede ser feliz sin medallas: Edna Díaz



por: Agencia
Fuente: EFE




Edna Díaz disfruta de la presión de ser campeona mundial de taekwondo






CIUDAD DE MÉXICO, nov. 22, 2005.- Para la mexicana Edna Díaz, campeona mundial de taekwondo, no tiene caso subir los escalones de dos en dos en busca del éxito, porque a sus 19 años sirve más disfrutar los entrenamientos que angustiarse por la presión de ser la mejor.

"Se puede ser muy feliz sin medallas, yo tengo la de campeona del mundo, pero también una familia bonita y otros motivos para vivir, así que tomo las cosas como vienen, sin quejarme demasiado", explicó a la atleta, una de las esperanzas de su país para los próximos Juegos Olímpicos.

El pasado mes de abril, en Madrid, Edna dio a México su mayor éxito deportivo del 2005, al vencer a Li Wen Su, de Taiwán, en la final mundial de peso ligero y conquistar de manera inesperada el título de mejor peleadora del planeta.

"Las cosas cambiaron, con el título llegaron las presiones y en los Juegos Mundiales Universitarios fallé porque competí nerviosa porque todos esperaban el resultado de mí", explica.

Ese revés le hizo bajar de la nube y emplear su filosofía de que el deporte sólo vale la pena si lo disfruta cada día; entonces volvió a ser ella misma y este mes conquistó el título de Iberoamérica para redondear una excelente temporada.

De elevada estatura, con extremidades largas y unos bellos ojos muy expresivos, Edna Díaz proyecta una imagen de persona segura y es abierta al hablar de cualquier tema; dice que ahora la conocen por ser la número uno del mundo y entonces debe trabajar más.

Reconoce que lo logrado a los 19 años le pinta un futuro luminoso. De acuerdo a su edad, llegará a su madurez deportiva en el ciclo olímpico que terminará en Londres'12, pero ella prefiere soñar a un plazo más corto.

"La meta son los olímpicos de Pekín'08; llegaré a ellos muy joven, pero si ya soy campeona mundial, debo mentalizarme en ganar una medalla olímpica lo más pronto posible", asegura la estudiante de segundo año de la carrera de sicología.

Este mes, Edna comenzó a trabajar con el entrenador español Ireno Fargas, formador de varios campeones de taekwondo de su país y asegura estar a gusto con el estratega porque es muy paciente y le exige de la mejor manera.

"Estoy muy a gusto con él, nos hemos acoplado bien; me da confianza y libertad para ser creativa en el combate, lo cual es muy bueno porque si la persona que está detrás de mí está tranquila, siempre me transmitirá tranquilidad", explica.

La mexicana parece haberse adaptado rápido a las alturas y hasta se da tiempo para bromear acerca de los cambios: "Ahora los reporteros me buscan, pero tengo menos pretendientes; tal vez les inspiro miedo", comenta risueña.

Algo que aprendió con el éxito es la importancia de no atormentarse con las cosas incontrolables. Eso le sirvió para no deprimirse cuando el jurado del Premio Nacional del Deporte la ignoró y entregó el reconocimiento a atletas con menos triunfos que ella en el 2005.

"No puedo opinar porque mi trabajo es pelear, si el jurado lo hizo bien o mal yo no puedo hacer nada y no está en mí andar con quejas por la vida", señala.

En una sociedad en la que los campeones a veces son utilizados para dar la imagen de éxito en la vida, Edna Díaz sigue viviendo su propio mundo. Reconoce que quiere ser campeona olímpica, pero supone que si no logra su sueño, no habrá una catástrofe.

"La verdad es que de repente me gusta olvidarme de las metas. Si no disfruto esto en esperara del mejor momento, ese no llegará; por eso es mejor disfrutar lo que tengo a cada paso que voy dando", asegura.


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