BRUSELAS, Bélgica, dic 20, 2005.- El estadounidense Lance Armstrong, siete veces vencedor del Tour de Francia, siguió en su línea defensiva ante lo que considera una "caza de brujas" por parte de la organización de la prueba francesa y los medios de comunicación de aquel país. Armstrong, después de haber comentado el pasado fin de semana en el diario belga Het Nieuwsblad que se sentía "víctima de una caza de brujas y objeto de campañas publicitarias por parte de los medios franceses, ayer, lunes, señaló en el periódico holandés De Telegraaf que no hará acto de presencia en el Tour de Francia, y menos aún, en la salida o llegada de una etapa".
El séptuple ganador del Tour señaló que "está fuera de duda que no dará la mano a hipócritas como Leblanc, Prudhomme y Clerc", y aclaró que vendrá a Europa a seguir algunas carreras y visitará a su equipo por las tardes en el hotel durante la carrera francesa. "Pero nunca me verán en la salida ni en la llegada", recalcó.
Armstrong volvió a comentar la posibilidad de que la envidia afecte a sus detractores. "No tengo nada en contra de los franceses en general. Yo critico a la organización del Tour y al diario L'Equipe. Los franceses llevan veinte años sin ganar su carrera. En sus intentos de perjudicarme, pretenden reescribir la historia, pero nunca lo conseguirán", señaló.