TURÍN, Italia, ene. 9, 2006.- Falta apenas un mes para los Juegos Olímpicos de Invierno, pero nadie se daría cuenta recorriendo Turín. Aparte de los andamios de acero, los guinches y las montañas de tierra, nada indica que los Juegos vendrán a esta ciudad de bulevares anchos, arquitectura barroca y el majestuoso telón de fondo de los Alpes.
No hay carteles ni banderas que proclamen la presencia de los Juegos, la venta de entradas está retrasada, la nieve es escasa y los atletas italianos se quejan de la falta de interés.
"Falta un mes, ¨y dónde están los Juegos Olímpicos?", se pregunta Beppe Fossati, director del diario local Torino Cronaca. "El espíritu olímpico está ausente".
La ciudad, conocida sobre todo como centro industrial --y por tener la iglesia que aloja el Santo Sudario-- se está renovando a la espera de los Juegos, que se desarrollarán del 10 al 26 de febrero y deberían atraer a legiones de turistas.
Pero por ahora, el certamen parece un acto casi clandestino, incluso en Italia. Hasta la semana pasada se habían vendido 585 mil de 1 millón de entradas disponibles. El 40% de éstas fueron adquiridas por aficionados: el 60% fue para auspiciantes, comités olímpicos nacionales, federaciones deportivas y otras agrupaciones. Unas 215 mil se vendieron en Italia, la mitad en Turín y alrededores.
"Hay entradas para casi todo", dijo Giorgio Lauretta, jefe de venta de entradas del comité organizador, el TOROC. "No me preocupa que falta mucho para alcanzar nuestro objetivo (unas 850 mil entradas). La gente comprará hasta el último día de los Juegos".
El ex astro de esquí Alberto Tomba, que probablemente será el último en llevar la antorcha, y algunos atletas en actividad expresaron preocupación.
"Es una lástima que la gente no hable de los Juegos Olímpicos", dijo Giorgio Rocca, la mayor esperanza de los anfitriones para ganar una medalla en esquí alpino. "No se promocionó el evento de la mejor manera", dijo a la radio RTL.
Una campaña publicitaria de unos 8,5 millones de dólares --y que fue víctima de recortes presupuestarios, según el coordinador de mercado del TOROC, Alberto Acciari-- no ha logrado despertar interés.
Los organizadores pensaban que el traslado de la antorcha de Roma a Turín emocionaría a los italianos. Pero cuando comenzó el traslado, en la capital, el astro de la selección de futbol Francesco Totti faltó a la cita.
Sea porque el futbol concentra toda la pasión deportiva, porque no existe un astro local como Tomba o porque los turineses son gente discreta --los factores que citan los directivos del TOROC-- es evidente la falta de interés a lo largo de la bota italiana.