MELBOURNE, Australia, ene. 14, 2006.- Roger Federer, inquebrantable ante la presión y los halagos, es el favorito obligado en el Abierto de Australia que comienza el lunes con una rama masculina plagada de lesiones. "Estoy acostumbrado", dijo esta semana la estrella suiza de 24 años. "Enrachado o favorito, en realidad no importa".
La rama femenina está repleta de posibles ganadoras, incluyendo a la primera cabeza de serie Lindsay Davenport, la segunda clasificada Kim Clijsters, la campeona defensora Serena Williams, la rusa Maria Sharapova, y otras tres jugadoras que en algún momento de su carrera fueron la número uno del mundo.
Hasta la compatriota suiza de Federer, Martina Hingis, salió del retiro en busca de su cuarto título del primer Grand Slam del año.
Pero, como Clijsters señaló, "en el tenis femenino, no hay una Federer".
Federer, el indiscutido número uno en el ranking mundial desde hace dos años, hubiese sido el favorito de todas formas, pero con la ausencia del segundo clasificado Rafael Nadal, del campeón defensor Marat Safin, y del estadounidense Andre Agassi, el torneo se presenta casi de trámite.
El suizo es confiado sin ser arrogante, dentro y fuera de la cancha.
"No tengo que subir el nivel" para seguir ganando, dijo Federer. "Tengo que mantenerme hambriento, y eso no es tan difícil".
Federer ha perdido dos veces en los seis últimos torneos de Grand Slam, contando desde el 2004 en Wimbledon. Sus dos verdugos decidieron no competir en Australia por dolencias físicas.
Safin fue aplaudido cuando sorprendió a Federer en las semifinales del año pasado y luego venció al australiano Lleyton Hewitt en la final.
Nadal dio un destello de su genialidad precoz cuando derrotó a Federer en las semifinales del Abierto de Francia, rumbo a su título en Roland Garros.
Pero ambos quedaron fuera con lesiones, y el estadounidense Andy Roddick, Hewitt, y el argentino David Nalbandian se perfilan como los principales rivales de Federer.
Federer tiene marca de 10-1 contra Roddick, el segundo cabeza de serie, y ha ganado sus últimos nueve choques contra Hewitt.
Nalbandian fue el último tenista en vencer a Federer, al derrotarlo en la final de la Copa Masters en diciembre en Shangai. El suizo llegó a ese torneo después de estar inactivo varias semanas con una lesión en su tobillo derecho.
"Puede que sea Roger contra el resto, pero para el resto de nosotros, se trata de nosotros contra el rival de la primera ronda", dijo Roddick.
En el otro lado de la moneda, hay varias mujeres con problemas de salud.
Clijsters tiene hinchazón y un pequeño desgarre muscular en su cadera, pero espera estar lista para jugar en Melbourne. Justine Henin-Hardanne, actual campeona del Abierto de Francia y del Abierto de Australia del 2004, acaba de regresar a la cancha después de dos meses de inacción por un tirón de su corva derecha.
Sharapova, campeona de Wimbledon en el 2004, tiene dolor en el hombro y se atendió una costilla dislocada que lo ocasionaba.
Clijsters dijo que, a diferencia de la rama masculina, cualquiera puede ganar el título femenino.
"Roger Federer, en el juego masculino, está a un nivel diferente. Incluso cuando tiene un mal día, probablemente ganará la mayoría de los partidos. Pero con las mujeres, creo que ese no es el caso", indicó.
"Hay tantas buenas jugadoras, que cualquiera puede ganar", concluyó.