CANCÚN, México, ene. 30, 2006.- El boxeo es sin duda un deporte de hermandad, en el que no hay enemigos, sólo rivales durante los combates y que al terminar sus desafíos se abrazan, sea quien sea el ganador, para seguir sus carreras en los cuadriláteros ante otros desafiantes. En el marco de la Cena de Campeones del Consejo Mundial de Boxeo en este puerto del caribe mexicano y convocados por José Sulaimán, titular del CMB, están reunidas las figuras del ayer y del presente que escribieron sus nombres con letras de oro en el pugilismo internacional.
En el lobby del lujoso hotel Riu Palace, sede del magno evento, se encuentran, saludan y abrazan los grandes rivales del ayer y que hoy, al pasar las décadas, siguen viéndose con admiración y respeto.
La lista de combates entre las figuras del boxeo es interminable y ahora están reunidos para recibir un merecido reconocimiento de parte de José Sulaimán, en la Cena de Gala anunciada este martes en Xcaret.
Los aficionados al boxeo no olvidan las tres contiendas del ídolo Rubén "Púas" Olivares contra Chucho Castillo por el título mundial de peso gallo, en los setentas, o bien la pelea entre los "Z", los capitalinos invictos Carlos "Cañas" Zárate y Alfonso Zamora, sin título de por medio.
El "Púas", quien goza de la idolatría de la gente, se encuentra en todos lados con Castillo, con el nicaragense Alexis Argello, su verdugo por el título pluma y que ahora se ven "sólo para tomar tequila y firmar autógrafos", dice el peleador centroamericano que abraza con cariño al púgil de la Bondojito.
El "Cañas" Zárate, recién rehabilitado del infierno de las drogas y el alcohol, ve a Poncho Zamora, quien cayó víctima de los obuses del flaco de la colonia Ramos Millán en la capital.
El mismo Zárate se encuentra con Daniel Zaragoza y éste con Lupe Pintor, que sostuvieron combates que están en la memoria de los fanáticos aztecas.
El maestro yucateco Miguel Canto saluda al venezolano Betulio González, su gran rival en peso mosca y que también alcanzó para una trilogía que hizo vibrar a los aficionados.
El legendario panameño Roberto "Manos de Piedra" Durán, siempre disponible para las fotografías y firma de autógrafos, saluda al puertorriqueño Héctor "Macho" Camacho, contra quien sostuvo su última pelea profesional después de haber ganado cuatro títulos mundiales.
El cubano-mexicano José Angel Nápoles ve de lejos al inglés John Stracey, su verdugo en la Plaza de Toros de la Ciudad de México en diciembre de 1975 por el fajín welter del CMB y que marcó el adiós del "Mantequilla" de los cuadriláteros.