CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 1, 2006.- Con su llegada a la Grand-Am Series, en la categoría de los prototipos, el mexicano Adrián Fernández mató varios pájaros de un tiro, pues no sólo regresó a las pistas, sino que está muy atento a su vida personal y, mejor aún, le agregó varios años a su longeva carrera. El pasado fin de semana en Daytona, Florida, Adrián hizo su debut en el serial estadounidense, donde su compatriota Luis Miguel ‘Chapulín’ Díaz ya tiene un prestigio ganado en el equipo que se llevó las 24 Horas de Daytona, el Ganassi Racing.
El veterano está feliz de la vida en todos los aspectos. Tiene el apoyo de Lowe's, quien lo utiliza como imagen para conquistar el mercado hispano, lo cual le sirvió para regresar a las pistas después de un insípido 2005, en el que apenas tomó parte en seis carreras de la Nascar Busch.
"Adrián es un elemento muy importante del equipo. Es muy emprendedor, tiene mucha experiencia, es todo un profesional. Es la persona ideal para ingresar en el mercado hispano. Tenemos comerciales en televisión con él y creo que estamos teniendo muy buena respuesta", dijo Drew Brown, directivo del equipo.
La cadena de tiendas de artículos para el hogar está muy satisfecha con el trabajo de Fernández como imagen en Estados Unidos, por ello lo apoya para correr toda la temporada de la Grand-Am, además de que estará en la carrera de Busch en México y algunas otras fechas de la división preestelar de Nascar.
Fernández Mier convivió largo rato en una comida especial con la prensa especializada en un espléndido restaurante de Daytona, acompañado por su esposa Catalina, la agradable modelo colombiana quien confesó que Adrián es más querido en Colombia que el mismo Juan Pablo Montoya.
Y es que el piloto de McLaren no tiene buena fama entre sus paisanos por aquello de su pésimo carácter, así que cuando la gente se dio cuenta de la sencilla personalidad de Adrián, quedó encantada con él y lo adoptó como uno de los suyos, sobre todo en Medellín, donde radica la familia de Catalina.
"Todos me decían que de seguro era igual de pesado que Juan Pablo, pero cuando lo conocieron se dieron cuenta que era una persona muy sencilla. Todo mundo lo aprecia. Lo quieren más que a Juan Pablo", aseguró la señora Fernández.
Las sonrisas del enamorado piloto, de 43 años, también se deben a que en la Grand-Am sólo son 15 carreras en el año y no el agotador calendario de la Nascar, lo cual le dará tiempo para atender al Fernández Racing y, sobre todo, para estar con la guapa Catalina.
El serial de prototipos está lleno de figuras longevas como Scott Pruett, Andy Wallace y Max Papis, entre muchos otros. Con su llegada, Adrián está convencido de que su retiro aún puede esperar unos cinco años, mientras disfruta de su matrimonio y cumple con trabajo de copropietario del Fernández Racing.
"Fue la mejor decisión que pude haber tomado. La Grand-Am está tomando una gran fuerza y creo que en poco tiempo va a ser el campeonato favorito de los fans mexicanos", explicó Fernández, quien está fascinado porque en marzo volverá a correr en el Hermanos Rodríguez.
Lo único malo del fin de semana para Adrián fue que tuvo que retirarse temprano de las 24 Horas de Daytona, cuando ni siquiera se había cumplido el primer tercio de la larga competencia, pero eso no lo desanimó porque esto apenas empieza.
"Cuando debuté en la IRL, ni siquiera completé una vuelta. Ahora no nos fue muy bien, pero el equipo creció mucho en estos días. Vamos con todo a México", dijo contundente.