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LAUSANA, Suiza, mar. 8, 2006.- Un tribunal suizo comenzó este día el juicio sobre las denuncias de presuntos malos manejos financieros por parte del mexicano Rubén Acosta, presidente de la Federación Internacional de Voleibol. El proceso que lleva el juez Michel Carrard en un tribunal de Lausana es el último episodio dentro de la batalla de varios meses, sobre acusaciones de corrupción que rodea a la FIVB, las siglas de la entidad.
La disputa surgió por las denuncias realizadas por el argentino Mario Goijman, ex presidente de la Federación Argentina de este deporte, que fue destituido del comité ejecutivo de la FIVB.
El año pasado, un tribunal de Lausuna revocó una decisión previa del investigador cantonal Nicolas Cruchet de archivar el caso contra Acosta, el director general Jean-Pierre Seppey y el tesorero Franz Schmied.
Las denuncias se centraron en la práctica de la FIVB de ofrecer una comisión de hasta 10 por ciento a cualquiera de sus miembros, incluyendo a Acosta, que consiga un contrato de derechos de televisión o patrocinios para la federación.
Goijman acusó a Acosta en 2002 de falsificar cuentas y embolsarse millones de dólares procedentes de los ingresos por los Juegos Olímpicos.
Acosta ha explicado que la FIVB puso en vigencia esa práctica en 1990 para evitar acuerdos con firmas de mercadeo, que se quedan con el 40% de la comisión.
El dirigente mexicano, que no recibe salario como presidente, confirmó que recibió 8,3 millones de francos suizos (por entonces unos 6,4 millones de dólares), es decir el 5 por ciento de los contratos valuados en 177 millones de francos suizos (136 millones de dólares) en 2000.
Goijman aseguró que la comisión de 10 por ciento fue solamente aprobada en 2002, y que Acosta se había estado quedando con las comisiones desde 1990. Afirma que Acosta habría amasado 18,7 millones desde 1996.
La denuncia de Goijman fue parte de un conflicto desatado por la decisión de Acosta de expulsar al dirigente, así como a la federación argentina de la FIVB, por supuestas irregularidades en las finanzas del mundial de 2002 en ese país.
La audiencia proseguirá hasta el jueves.
A comienzos de este semana, Seppey, el ex número dos de las FIVB, radicó su propia demanada contra Acosta y su esposa Malu, reclamando varios millones de dólares como compensación por su despido.
Seppey dejó su cargo en la FIVB el año pasado, supuestamente por pasar dos cuantiosas cuentas de gastos sin recibir el visto bueno del consejo administrativo del organismo.
Acosta ha fungido como presidente de la FIVB, que tiene su sede en Lausana, desde 1984.