LAS VEGAS, Estados Unidos, mayo 7, 2006.- La ausencia de los cuadriláteros durante 20 meses no impidió que Oscar De La Hoya, el boxeador de mayor carisma entre los pesos intermedios, volviese por la puerta grande con un boxeo espectacular y una gran pegada que hizo sentir sus efectos demoledores en el nicaragüense Ricardo Mayorga. De La Hoya, de 33 años, sólo necesitó seis asaltos para dejar nocáut a Mayorga y arrebatarle el título de peso súper welter, versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), ante el delirio de los miles de seguidores que fueron a verlo al Arena Garden del hotel casino MGM Grand de Las Vegas.
“Tenía la motivación suficiente para demostrarle a mi rival que era un charlatán y que estaba ante un verdadero boxeador y campeón", declaró De La Hoya. "Todo cuanto hablo mal de mi persona y familia le iba a pasar factura sobre el cuadrilátero".
El pago fue inmediato, porque nada más comenzar la pelea De La Hoya recibió a Mayorga con una derecha demoledora para mandarlo a la lona y recordarle que si iba a intentar a mantener su tradicional boxeo temerario, de ataque sin control ni defensa, no iba a durar mucho de pie.
Enfrente tenía al mejor "Niño de Oro", con un gran ritmo en sus brazos, piernas y reflejos, una condición física envidiable y un toque con sus puños de efecto inmediato.
Además, De La Hoya había salido al cuadrilátero con la obsesión de no tener ningún tipo de consideración con su rival, a quien castigó con toda la variedad de golpes a la cabeza para hacerlo caer a la lona por tres veces, la última cuando faltaba 1:25 minuto para que concluyese el sexto asalto.
Con los ojos vidriosos, Mayorga permaneció sin orientación por un momento, antes de derrumbarse en forma definitiva. De la Hoya se fue también al suelo cuando el referí Jay Nady lo empujó para alejarlo del rival caído, pero ya con la victoria asegurada.
De la Hoya se levantó y trepó a las cuerdas para comenzar la celebración ante el delirio de sus seguidores que comenzaron a corear el nombre de "Oscar, Oscar".
"Mi derecha le hizo daño de inmediato y cuando vi que seguía haciendo un boxeo temerario estaba seguro que iba a irse a la lona y a perder la pelea ", explicó De La Hoya, de 33 años. "Sé que ahora puedo retirarme del boxeo como siempre desee, como campeón".
Pero el ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 también reconoció que no tenía nada decidido sobre su futuro.
"Puedo retirarme, pero la lógica es que ahora descanse y luego valore con los míos qué es lo que más me conviene de cara al futuro", explicó De La Hoya. "No tengo ninguna duda de que he realizado una de las mejores peleas de los últimos cuatro años, al menos las que me ha dejado más satisfecho, como sucedió cuando gané a Fernando Vargas".
Aunque no es oficial, todo parece indicar que De la Hoya peleará el 16 septiembre en lo que se prevé será la del retiro definitivo y se espera que se enfrente al campeón welter del CMB y de la Federación Internacional (FIB), Floyd Mayweather Jr., hijo del hombre que desde hace varios años está en la esquina del "Golden Boy".
De La Hoya no sólo lograba su décimo título en seis categorías diferentes, sino que además confirmaba que no había perdido la pasión por el boxeo después que fue castigado y dejado en evidencia por el ahora ex campeón Bernard Hopkins, que lo derrotó en nueve asaltos después de someterlo a un duro castigo al cuerpo, en septiembre del 2004.
Aunque no es oficial, todo parece indicar que De la Hoya peleará el 16 septiembre en lo que se prevé será la del retiro definitivo y se espera que se enfrente ante el campeón welter del CMB y de la Federación Internacional (FIB), Floyd Mayweather Jr., hijo del hombre que desde hace varios años está en la esquina del "Golden Boy".
"Mis combinaciones de golpes fueron demasiado para Mayorga, que nunca tuvo respuesta porque en ningún momento me fui para atrás con sus ataques temerarios, le demostré que llegué para pelear y ganar", subrayó De La Hoya, que dejó su foja en 38 triunfos con cuatro derrotas. "Esta vez el que ha corrido por el cuadrilátero ha sido el hablador que tanto insultó antes de la pelea".
Mayorga, que dejó su marca en 27-6-1, reconoció que De La Hoya le había pegado duro, pero no estaba afectado en lo físico sino roto moralmente.
El ex campeón del mundo nicaragüense, que recibió una bolsa de ocho millones por ocho para De La Hoya, también fue humilde al final de la pelea y admitió la superioridad de su rival.
"Eres un gran campeón", dijo Mayorga a De la Hoya. "Eres un gran boxeador, me disculpo por todo lo que te dije".
De la Hoya eligió a Mayorga como el rival para su pelea de regreso al boxeo por la reputación del nicaragüense, como un púgil temerario, agresivo y extrovertido dentro y fuera de los cuadriláteros, que además genera siempre todo tipo de polémicas que ayudan en la promoción de las peleas.
De hecho, ninguno de los dos boxeadores chocaron los guantes en actitud deportiva antes de la pelea, y De La Hoya después de haberlo tirado a la lona en el primer asalto, al cruzarse en el descanso lo miró por encima del hombro con indiferencia, anticipando lo que iba a ser su gran exhibición de boxeo y castigo, como en sus mejores tiempos del "Golden Boy".