PARÍS, Francia, jun. 2, 2006.- El argentino Martín Vassallo Argüello logró clasificarse para octavos de final de Roland Garros, tras
derrotar al holandés Raemon Sluiter por 2-6, 6-4, 6-3, 3-6, 6-1 en
algo más de tres horas de juego.
Arrodillado en el suelo, casi con lágrimas en los ojos, besando
su camiseta y abrazándose a los suyos, Vassallo celebró la victoria
dando botes como si hubiera vencido en el torneo.
Agitó una bandera albiceleste y con gritos de "Argentina,
Argentina" agradeció a los compatriotas que se trasladaron a la
pista su apoyo durante el encuentro.
El único superviviente de la fase previa en París se impuso en un
trabajado partido, en el que tuvo que pelear contra el holandés, que
basó su juego en el servicio, y contra el público, mayoritariamente
a favor del europeo.
Vassallo, 181 del mundo, siguió dando la sorpresa en el Grand
Slam de tierra batida, al derrotar al 118, un jugador más
acostumbrado a otras superficies.
Su próximo rival saldrá del duelo entre el argentino David
Nalbandian, tercer favorito, y el ruso Dmitry Tursunov.
A sus 26 años, Vassallo, quien nunca había ganado un partido en un
Grand Slam, ha sumado su tercera victoria en el cuadro final, a las
que hay que sumar las tres que logró en la fase previa.
Con la victoria de hoy y su clasificación para octavos de final,
Vassallo se asegura un premio de al menos 66.250 euros, el mayor de
toda su carrera.
Nadal regresa con victoria e ideas fijas
Tres días de espera, una pista demasiado húmeda y un rival que puso todo su empeño, el estadounidense Kevin Kim, no fueron obstáculo para que el español Rafael Nadal se colocase en la tercera ronda de Roland Garros.
Nadal cumple mañana sábado 20 años y quiere repetir en París para
convertirse en el campeón más joven que gana dos años seguidos en
Roland Garros, después de que el sueco Bjorn Borg enlazara su
primera serie (1974-75) que luego ampliaría con cuatro mas.
Hoy subió un nuevo escalón en ese objetivo al vencer a Kim por
6-2, 6-1 y 6-4, en una hora y 55 minutos, y dejó claro que,
independientemente del valor que concede a esta victoria, la 55
consecutiva sobre tierra batida, su mente está puesta en el título,
aunque ahora le toque en suerte su primer rival francés, Paul Henri
Mathieu, y pueda sufrir en sus carnes lo mismo que en la pasada
edición cuando se midió contra el galo Sebastian Grosjean, con el
público en su contra de forma descarada.
Sus dudas en los entrenamientos de estos días se despejaron hoy
en su segundo partido oficial. En una de esas prácticas el pánico
acudió a su mente al comprobar que las bolas se le iban fuera por un
metro. Y la culpa la tenían las cuerdas, de calibre 30 de grosor,
encordadas por equivocación cuando el de Manacor utiliza 35 como
medida. "Fue la mejor noticia del día, las tiraba un metro fuera y
me dije ¿qué pasa?, y cuando supe que las cuerdas estaban mal
respiré aliviado".
Kim, 116 del mundo, pagó ese desquite, y Nadal se quedó
impasible. "No ha sido ni fantástico, ni horroroso, más bien
normal", dijo el actual campeón, que celebrará su cumpleaños con
menos euforia que el año pasado puesto que aquel día logró batir a
Roger Federer en semifinales para luchar luego por el título contra
el argentino Mariano Puerta.
El tenis español buscaba batir un nuevo récord en Roland Garros,
el de ocho jugadores en tercera ronda de 2001 y 2005, y se igualó
solamente, aunque Tommy Robredo fue el primero en lograr los octavos
de final, al vencer al checo Lukas Dlouhy por 6-1, 6-4 y 6-2, para
medirse ahora con el croata Mario Ancic, que superó a Albert
Montañés por 6-1, 6-2 y 6-4.
Pero dos campeones de Roland Garros y ex números uno del mundo,
Carlos Moyá (1998) y Juan Carlos Ferrero (2003) se quedaron en la
cuneta, en un día en el que el Sol asomó para todos, menos para
ellos. En especial para el mallorquín que a sus cerca de 30 años
tuvo el valor de reconocer que ahora ya será cada vez más difícil
superar a un 'top-ten', como Davydenko o luchar por instancias
mejores, solo divertirse y disfrutar. Moyá perdió por 6-1, 7-5 y
6-3.
Para colmo al mallorquín le tocó jugar en la pista Suzanne
Lenglen, un estadio que no es de su agrado, porque la pista es algo
más lenta y allí ha encajado ya sus cuatro últimas derrotas en
París. Su estado de ánimo quedó reflejado en las numerosas ocasiones
en las que arrojó la raqueta contra el suelo hasta acabar rompiendo
una de ellas en el tercer juego del segundo set. "Era un síntoma de
rabia y de impotencia también, para intentar cambiar algo", comentó.
Juan Carlos Ferrero se encontró con el mejor Gastón Gaudio,
ganador en 2004, que podía encontrarse. "El Gato" jugó un partido
increíble de seguridad defensiva, agazapado en el fondo de la pista
y soltando su revés con una gran destreza para ganar por 7-5, 7-5 y
7-6 (7).
No obstante, el de Onteniente dilapidó opciones de victoria, pues
sirvió para ganar el primer set, y también el segundo, donde
desperdició dos oportunidades para adjudicárselo con 5-2 y saque.
"Juanqui" levantó tres bolas de partido en el desempate e incluso
tuvo una para llevárselo, pero el juego y los aciertos estuvieron de
parte de Gaudio, magistral hoy.