ATLANTIC CITY, Estados Unidos, jun. 9, 2006.- Uno es un campeón de poderosa zurda con ventaja de tamaño y hambre de gloria. El otro es un mediano engordado, de 41 años, que perdió sus dos últimas peleas pero que todavía quizás tenga alguna carta escondida bajo la manga.
El sábado, el semipesado Antonio Tarver enfrentará a Bernard Hopkins en una pelea a 12 asaltos que podría ser un jalón más en la notable carrera de Hopkins o agregarlo en cambio a la lista de los boxeadores que no supieron retirarse a tiempo.
En una batalla de contragolpeadores, el zurdo de 1,90 metro de estatura apuesta 250 mil dólares a que noqueará a Hopkins en no más de cinco asaltos. Según una cláusula incorporada a su contrato, Tarver deberá pagar esa suma a una organización de beneficencia que elija Hopkins si no cumple su bravata.
Tarver, de 37 años, es poderoso y confiado, con una foja de 24-3 que incluye un par de victorias sobre Roy Jones.
El ganador de una medalla de bronce olímpica ve a Hopkins como una reliquia lista para el retiro: esta semana le entregó como regalo una mecedora durante una conferencia de prensa en Nueva York.
Y se autotitula "matador de leyendas".
"Voy a aprovechar todas sus desventajas", afirmó Tarver. "Voy a hacer un boxeo inteligente y, cuando se presente la oportunidad, lo voy a aplastar. Si lo golpeo y lo lastimo, lo voy a noquear".
Hopkins, que fue campeón mediano durante once años y 20 peleas antes de perder dos seguidas el año pasado ante Jermain Taylor, promete una sorpresa.