MANILA, Filipinas, jun. 29, 2006.- Manny Pacquiao espera que un triunfo sobre Óscar Larios el domingo levantará el ánimo de sus compatriotas en medio de los problemas del país, en tanto su oponente mexicano espera usar la pelea como un trampolín hacia la gloria, además de mejores bolsas. Los analistas consideran a Pacquiao, de 27 años, el favorito para retener la corona pluma del Consejo Mundial de Boxeo contra Larios, de 29, en la pelea a 12 asaltos en Ciudad Quezon.
Se prevé que millones de filipinos alentarán a Pacquiao, un hombre veloz y de pegada fuerte, en el Coliseo Araneta o por televisión, pero advierten que Larios podría dar la sorpresa.
Los dos se presentaron sonrientes y serenos en una conferencia de prensa el jueves.
"Me he entrenado para 12 asaltos, pero si ocurre un nocaut, será mejor", dijo un confiado Pacquiao, apodado "el Destructor".
Larios dijo que no le intimidaba la localía del campeón y añadió que demostraría al mundo que "no es imposible vencer a Manny Pacquiao".
"Lo aman, pero no pueden tirar golpes por él", dijo el promotor de Larios, Rafael Mendoza, acerca de los seguidores del crédito local. "Habrá sólo dos peleadores en el cuadrilátero".
Mendoza dijo que Larios se había entrenado intensamente y una victoria daría un gran impulso a su carrera y fortunas.
"No vinimos aquí a competir. Vinimos a ganar porque derrotar a Pacquiao es convertirse en una estrella en Estados Unidos", dijo Mendoza. "Uno alcanza las bolsas gordas, y eso es lo que buscamos".
Una victoria de Larios sería casi un milagro, dijo el analista de box filipino Hermie Rivera. La potencia y velocidad de Pacquiao han resultado una combinación invencible en sus últimas peleas.
Larios se ha entrenado por más tiempo que Pacquiao. Sus dos meses en Japón --para adaptarse al huso horario asiático-- le darían al mexicano la resistencia necesaria para aguantar los 12 asaltos, dijo Rivera.