LONDRES, Inglaterra, jul. 7, 2006.- Lo que todos esperaban: Roger Federer y Rafael Nadal, los dos máximos preclasificados, disputarán la final de Wimbledon en la catedral del tenis. Federer apabulló al sueco Jonas Bjorkman 6-2, 6-0, 6-2 en 77 minutos este viernes para quedar a un paso de su cuarto título consecutivo en Wimbledon.
Nadal, dos veces campeón del Abierto Francés, continuó su asombrosa racha de victorias en canchas de césped venciendo al australiano Marcos Baghdatis 6-1, 7-5, 6-3 para llegar a su primera final aquí.
Nadal ha vencido a Federer en cuatro finales este año, incluyendo el Abierto Francés el mes pasado, y tiene una ventaja de 6-1 en sus enfrentamientos individuales. Federer, por su parte, tiene una increíble foja de 55-0 frente a todos los demás tenistas este año.
Federer superó a Bjorkman en lo que pareció un partido de exhibición.
"El partido fue difícil porque yo vine como gran favorito", dijo Federer. Pero agregó que "no tuve fallas. Tenía una gran expectativa de ganar este partido hoy. Y hacerlo jugando con el nivel que lo hice, fue estupendo".
"Es un sentimiento magnífico", agregó. "Cuando uno puede dominar a un adversario siempre es grato. Pero en la semifinal de un Grand Slam, es todavía mejor".
Bjorkman dijo que se sintió "enfrentando a un individuo que se acerca a la perfección posible".
El suizo, que viene de ganar tres títulos consecutivos, es el primero en la era del abierto que llega a cinco finales seguidas en torneos del Grand Slam.
El resultado, en que Federer sólo perdió cuatro games, fue el más abultado en semifinales de varones en Wimbledon desde que el torneo adoptó su formato actual en 1922.
Nadal venció a Federer el mes pasado para llevarse el Abierto Francés y lo ha vencido cinco veces seguidas, incluyendo cuatro finales este año.
Nadal, de 20 años, pretende ser el primer español en ganar el título aquí desde que lo hizo Manolo Santana en 1966.
Mientras Federer llegó al torneo como gran favorito, pocos esperaban que Nadal llegara muy lejos. Aunque ha ganado un récord de 60 partidos consecutivos en canchas de arcilla, tenía pocas expectativas en su apenas quinto torneo sobre césped.
El español estuvo al borde de las lágrimas luego del partido.
"Soy muy emotivo", dijo. "Es notable estar en una final".