NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 9, 2006.- Maria Sharapova insiste en que tiene más sustancia que estilo, y ahora tiene ya un segundo título de Grand Slam para demostrarlo. Con voleas tan agudas como sus gritos al final, la tercera preclasificada derrotó a Justine Henin-Hardenne por 6-4, 6-4 el sábado y con ello ganó la final del Abierto de Estados Unidos.
Sharapova saltó a la escena del tenis internacional al ganar Wimbledon en el 2004 a los 17 años. Desde entonces habría obtenido más campeonatos de gran importancia, pero cayó cinco veces en semifinales de Grand Slam... hasta este torneo, en que las cosas cambiaron.
Cuando Henin-Hardenne, finalista en los cuatro torneos más importantes este año, estrelló un último revés contra la red, Sharapova se hincó y cubrió su rostro, luego se levantó y trotó para estrechar la mano de su rival. Después de puso a saltar, y por primera vez se vio como cualquier otra adolescente.
Subió a las gradas, perdiendo el equilibrio brevemente hasta que fue auxiliada por un acomodador, para abrazar a su padre y a su socio, que le estuvieron enviando señales durante el partido para indicarle cuándo tomar agua o comerse un plátano.
Pero Sharapova requirió muy poca ayuda en la cancha ante Henin-Hardenne, cinco veces campeona de Grand Slam, que habría vuelto a ser la número uno del mundo si hubiera ganado.
En la final masculina del domingo, Roger Federer intentará llevarse el noveno Grand Slam de su carrera cuando enfrente a Andy Roddick, quien busca obtener su segundo.
En contraste con Henin-Hardenne, quien vistió un atuendo tenístico más tradicional coronado por una gorra blanca, Sharapova portaba su conjunto para partidos nocturnos, una especie de vestido negro más elegante que contaba con un collar brillante, zapatos color plata y aretes colgantes.