PEKÍN, China, sep. 23, 2006.- Los aficionados rentabilizaron este día con creces el precio que pagaron por ver la semifinal del Abierto de China, que enfrentó a la serbia Jelena Jankovic y a la francesa Amelie Mauresmo y que se adjudicó ésta última por 6-1, 3-6 y 7-6 (7-3) en dos horas y 41 minutos. El tenis de Jankovic se presentó en la pista central disminuido justo cuando al otro lado de la red estaba Mauresmo, la favorita, la número uno del mundo, que está en un momento excepcional.
Cuando la serbia, 17 en el ránking de la WTA, se quiso dar cuenta, el primer set había volado hasta el casillero de la francesa, que lo quiere todo y que no iba a rechazar un regalo así.
La segunda manga empezó por el mismo camino, con Mauresmo tomando la iniciativa tras romper el servicio de Jankovic en el tercer juego y adjudicarse el cuarto con el suyo.
Entonces Jankovic decidió jugar al tenis, mostrar sobre el cemento de la pista central el descaro que la trajo hasta semifinales; decidió buscar su derecha, con la que hace mucho daño.
Ahora Mauresmo, sin quererlo, golpeaba desde fuera del rectángulo azul, que es donde se juega al tenis y donde sí estaba Jankovic, lanzando latigazos a las líneas y empujando a su rival más allá de la línea de fondo; y fue así como se apuntó la serbia cinco juegos del tirón y con ellos la segunda manga.
La grada, claro, se puso de parte de Jankovic, de la aparentemente más débil, la revivida, y se tomó un respiro para aprestarse a disfrutar de un tercer set de gran tenis entre dos grandes tenistas.
Mauresmo lanzó un grito de rabia cuando se reencontró con su servicio, pero fue un espejismo, porque perdió sus cuatro servicios siguientes, y aún uno más. Claro que Jankovic hizo lo propio, tan en corto se tenían atadas ambas tenistas, y el partido no perdió un mínimo de emoción.
Y entre servicios rotos, tensión, raquetas contra el cemento, discusiones con el árbitro, una discusión incluso entre las dos jugadoras, y tenis, mucho tenis, se llegó al desempate que ganó Mauresmo, quien templó mejor su pulso, pero que bien pudo haber ganado Jankovic.
Mauresmo, que además de a Jankovic dejó en el camino a Davenport y a Sun Tiantian, se medirá mañana en la final a la rusa Svetlana Kuznetsova, que en la primera semifinal se impuso con facilidad y sin gran desgaste a la china Peng Shuai por 6-0 y 6-2.